viernes, julio 21, 2006

Vuelta al mercado

Esto de ser analista de mercados es muy duro. Sí, eso, como suena. Vamos, que me paso los ratos de tertulia estudiando cómo se mueve el "ganado" femenino y masculino a ver si aprendo algo o, por lo menos, llego a entenderlo.

Pasa que cuando eres treintañera y recuperas la libertad te encuentras como si hubieses estado hibernando en una cápsula lunar. ¡Pof! Te despiertas, sales a la calle y resulta que los rituales de cortejo y/o apareamiento han cambiado radicalmente desde que eras una tierna veinteñera que paseaba su palmito por las discotecas de la ciudad.

Como diría mi madre, eso eran otros tiempos. Cuando tenía 18 y 19 años la cosa estaba facilísima. Hacías una ruta de locales, te entraban catorce mil guapos y feos mozos, tonteabas con los majos y ponías cara de perro a los otros, luego disco y todo el flirteo y tal. Hay que decir que en mis 18 ya habían eliminado el lento de la nocturnidad. Sigo considerando que es un pecado.

Con lo apañado que era eso de agarrarte a un chico mono y dar vueltas y aprovechar para quedar y tal... ¿Y decirles que no? Venga a decir que no hasta que te daba la gana de elegir a una víctima... El prestigio de una se medía por el número de jóvenes galanes que te pedían un bailecito... Pues de todo eso ya me tuve que olvidar a los 18. Así es la vida.

Después, los pobres ya tenían que venir pegando gritos en plan ocurrente o invitarte a una copa para ver si se podía hacer algo. De todos modos, los felices 80 daban mucho de sí así que, lo dicho, tuve mi época dorada en que me conocía toda la discoteca y podía irme hasta sola de marcha que ya encontraría amiguetes por ahí.

Después de varios intentos fallidos, te echas novio formal, te casas, nuevo intento fallido y te separas. Y entonces, toca la vuelta al ruedo.

En primer lugar empiezan las dudas: veamos, fulanito me gusta para algo más que para irme a la cama. Parece que yo a él también. ¿Si me ataca qué hago? ¿Nos damos un besito y me hago la estrecha para que no me tome por un rollo de una noche? ¿Y si resulta que se cree que soy mema haciéndome la revirginizada con treintaytantos y dos críos?

En segundo término está la opción B. Vale, me acuesto con´él y se presupone que me va la marcha y que aquí no ha pasado nada. O mejor, simplemente que no ha pasado nada porque, para mí, que me vaya la marcha es una gran virtud y ellos pueden presuponer lo que les parezca. Las cosas como son.

La cuestión es la siguiente: con mi vuelta al mercado los códigos han cambiado de tal modo que los de mi quinta nos hemos convertido en la Generación X. O sea, que está pero que muy mal visto por ambos bandos reconocer que se puede querer algo más que un rollo. Si se te ocurre señalar que te gustaría enamorarte y/o tener novio estás perdida. De hecho, estás perdida incluso sin decir nada de esto. Es ponerse un poco tierna y ya están los muchachos con el escudo antimimos.

Yo suelo dividir los treintañeros varones en varios grupos todos ellos complejos y bastante nocivos para un corazón en buen estado. Por una parte están los "tañeros enganchados de su ex". De estos hay que huir como de la peste. Se pasan el tiempo mirando al pasado aunque hayan roto ellos (los peores, con sus complejos de culpa y demás chorradas). Su película se reduce al discurso de no poder iniciar una relación
así les gustes más que a un tonto un lápiz. Nada de compromiso, viven aterrados por no haber sido capaces de centrarse en una verdadera relación a una edad más que prudente.

Otra modalidad son los que usan el eufemismo de ser "amigos con derecho a roce". La mentira del millón. De amigos nada, lo que implica esta expresión es que el muchacho puede llamarte cuando no tiene nada mejor que hacer y echarte un polvo. En cuanto deniegues el derecho a la fricción de las narices desaparecen como por arte de magia. Y no le vayas a llamar tú mucho, que se agobia. Ojito.

Están también los separados/divorciados. Aquí ya entran más factores. Hay que ver si está enganchado de la ex, de sus hijos, de sus padres o de todos al tiempo. Si encuentras uno que esté dispuesto a hacer con su vida lo que le dé la gana, te ha tocado la lotería. Y ya sabemos todos que la lotería no toca así como así.

Finalmente está el disfraz general. Aquí todos buscamos rollito, ninguno queremos compromiso, todos somos superliberales y no sentimos nada que no sea "amistad" por el otro. Todos preocupados de no hacer ver que nos gusta el otro más de la cuenta. En primer lugar, porque el temeroso de compromiso saldrá corriendo sólo de pensarlo y volverá a pasear con un montón de titis que les traen al pairo pero, eso sí, siguen siendo machos en libertad...

Luego están los de las rebajas. Aquí ya me voy un poco más adelante. Los cuarentones. Los cuarentones liberados son como chiquillos de vuelta a la excursión de fin de curso. Esto es, salir como chavales, ligar como chavales, alternar como chavales. ¡Hasta vestir como chavales! Salen al ruedo y empiezan las rebajas, como he dicho antes.

¿En qué consisten? Fácil, se va al mercado y, al principio, aparecen las buenas oportunidades. Claro, lo mejor es más caro pero, estos pobres chicos se creen que es como a los 18 que tienes toda la vida por delante. Y va a ser que no. Entonces pasa el tiempo, las buenas oportunidades se cuentan con los dedos de una mano (los que las tienen) y ellos siguen esperando al final de temporada. Para cuando se deciden ya sólo quedan los saldos. Así que dejan pasar los caramelitos que nunca más se les acercarán y acaban cargando con una porquería de 3 eurillos, no porque les guste ni les sirva para nada sino porque se acabó el material y ellos ya no tendrán más tiempo para elegir. Eso sí, presumirán de lo apañados que son, que al menos se han podido hacer con algún chollo. Normalmente, el chollo lo acaban siendo ellos para algunas desaprensivas o chicas listas, según se mire.

O sea, que me falta por conocer un hombre normal, que quiera estar con una mujer que le guste, que no esté pensando en que le van a poner un anillo y que no se avergüence de sentir ni dé explicaciones a sus amiguitos. Siempre comparo la actitud actual con la que teníamos a los 16 añitos en el Instituto. Te gustaba fulanito, pues salíais juntos (un mes, dos, tres semanas, lo que fuera). Dejaba de gustarte fulanito y cortabas con él. A la semana ambos habíamos superado el drama y hasta se lo pasabas a alguna amiga o a la inversa. Y ya está. A disfrutar del gusanillo (como dice PJ) mientras dure.

¿Por qué ahora, en cuanto la cosa es algo más que puramente sexual, en vez de alegrarnos y disfrutarlo mientras dure empezamos a temer que nos echen el lazo? ¿De dónde procede esa presunción de que una va a querer un anillo o un compromiso más allá de estar con esa persona y pasarlo lo mejor posible? ¿Será la dichosa memoria genética? No lo sé.

Me temo que nos estamos haciendo cínicos. Que de tanto escondernos sólo vivimos relaciones a medio gas, no nos mostramos, no nos abrazamos tanto como quisiéramos, no nos acariciamos, no nos apoyamos. Y estamos solos.

Eso, sí, follamos como locos. Aunque se nos haya olvidado qué es hacer el amor.

14 comentarios:

sol_i_lluna dijo...

Ves como la cosa no ha cambiado tanto? Si al final siempre es lo mismo, a follar como locos y después ya se verá...

Bel:-) dijo...

Que depresion :(
Yo me vuelvo a España antes de que se me escape...

los dijo...

a mi me parece que estás exagerando, y que en realidad te contradices, es más, no estoy de acuerdo con esa clasificación de edades

ninfa secreta dijo...

A que te mando al mercado de vuelta pa que alucines, LOS loquilla!!!

Juan MIguel dijo...

Un análisis muy acertado.
Yo me separé con 30 años, pero sin hijos.
Tenía algunas ventajas, iba por la noche a la universidad a hacer Empresariales, osea conocia gente mas o menos joven que yo que me asesoraban.
Me encontre con una exnovia, tambien separada, al mes, me dijo te llamo cuando pasen 3 meses y se te haya pasado el sindrome de Estocolmo, y lo hizo. Me enseño la noche de Madrid, que habia cambiado un montón.
Tuve citas a ciegas, citas ciego . . un sindios.
El final?? Una amiga, mi mejor amiga, me dijo - Llevas muy mala vida, me voy a vivir contigo, ya es hora de que sientes la cabeza y tengas hijos.

Pues eso que me case con ella y tengo una niña preciosa. Mas feliz que una perdiz.

Un consejo. Ten una larga lista de telefonos, nadie te hará completamente feliz pero entre 2 o 3 te pueden solucionar un fin de semana.

ninfa secreta dijo...

Jajajaa! JM nunca pensé que estaríamos tan de acuerdo en algo. Eres muy afortunado de tener una mujer con tantos arrestos.
En cualquier caso, sí que tengo una buena agenda, jajaja!
Lo que pasa es que también estoy un poco cansada ¡Y me la estoy cargando!! Dios, qué tonta soy... Tenía ganas yo de elegir... Pero ya estoy viendo que no va a ser...

los dijo...

churri, no hace falta estar en el mercado para ver la mercancía, o acaso no hay quien intenta comprar lo que no se vende?

ninfa secreta dijo...

Pero la mercancía no se comporta igual cuando juega a comprar que cuando compra cosa libre y pa quedársela...

los dijo...

pues ya me he liao... y a cuanto estaba el kilo de merluzo?

Anónimo dijo...

Oye este me ha encantado, me jode haberme visto en varios grupos! eso como se come? Los que estamos a las puertas de los 30 y hacemos las mismas tonterias que con 18 aunque a veces ni nos apetece ¿tenemos grupo? Este post lo enmarco y lo pongo en el salón. Guapa pijo! (que decimos por aqui). Un murciano.

ninfa secreta dijo...

Sí que tenéis grupo!!!

Los de veintimuchos sois, con diferencia y siempre que haya habido la experiencia necesaria, los ideales para llevarse a la cama. Follan bien, como leones, son trabajadores, te dejan satisfechita y aguantan mogollón.
Emocionalmente, la misma mierda. Unos inmaduros de la leche que, en cuanto les gusta mucho una chica, piensan: Jooor, soy tan joven, tengo que ser un putero muchos añoosssss!!! Y acaban casándose con alguna petarda años después que ni folla bien, ni es lista, ni na. Pero buenecita, que es lo que importa.

He dicho. Jeeeee!

Anónimo dijo...

Casi atinas! Eso que dices es correcto, en su mayor parte! Pero dentro de los "casi-30" hay un subgrupo, plagado de soñadores idealistas que aun buscan el amor eterno, el de las cosquillas en la barriga y las lágrimas de alegría. Además nos pasamos la vida rompiendo corazones ya que somos superfantasticos, lo que pasa esque no encontramos a la que nos llena y vamos dando tumbos, buscando algo que, a día de hoy, parece que no existe.
Besicos Murcianos.

ninfa secreta dijo...

Claro que existe!! Lo que pasa es que abortáis cualquier posibilidad de encontrar algo que merezca la pena mientras rompéis corazones, pensáis que sois superfantásticos y os quedais solos.

Al final, todos estamos solos. Es lo que hay

Crika dijo...

COMO ME HA GUSTADO ESTE POST, NINFA!! estoy rebuscando consuelo-consejo entre tus post antiguos como me aconsejaste y éste me viene que ni pintado. Para mí que el anónimo este es mi gallego...jeje
En fin, que yo llevo muy poco en el mercado, lo se, pero tengo tantas ganas de pasar este bache de prisa que me desespero aún más de lo que debiera.
Un besote ARTISTA, ¡qué clasificaciones más buenas! ;D