sábado, febrero 17, 2007

Maletas en el alma

Pues ando ampliando mi agenda de cara a mi triunfante llegada a los madriles. El día 25 aterrizo en tierra extraña y, en esa semana, tengo que apañármelas para conseguir un piso compartido con alguien que no sea el estrangulador de Boston o alguna Whitney de la vida , con síndrome de Diógenes, que llene de basura mi microespacio en la City.

La noche de ayer fue fructífera. Hice un nuevo fichaje de jóvenes madrileños dispuestos a darme su teléfono para que cene algún día frente alguna cara amable, bebí lo que no está escrito, lucí compañía de lujo y me recogí a una hora casi tan pecaminosa como mi alma.

Ahora toca actualizar tarjeta de las SS, firmar el finiquito con la productora de tv, hacer compras necesarias para las que no tengo un duro e intentar despedirme de todos los que pueda. Supongo que seguiré viendo a mucha gente pero, por si las moscas, aprovecho para disfrutar las noches de farra que pueda. Después será más difícil aunque sigo pensando en canguritos hasta no demasiado altas horas...

Estoy ilusionada. Nerviosa pero ilusionada. Hice alguna cosita para mi nuevo jefe, le gustó y me felicitó. Eso es más de lo que yo conseguí en diez años en la prensa escrita. Un par de veces me felicitaron pero por causas mayores: recuerdo el día de gloria en que Telecinco abrió sus telediarios con una exclusiva mía. Era una entrevista a un forense compostelano que es un erudito a nivel internacional. El FBI le llamaba para cosas complicadas y en España, aún estando retirado, hacían más de lo mismo. El caso es que lo entrevisté sobre la autopsia a un perro de ETA que apareció muerto en un río de por aquellos lares y acusaban a la policía de haberlo ahogado en una bañera. El caso es lo de menos, simplemente, aportamos datos que no había hasta entonces y de primera mano. Ese día me felicitó el jefe. No me subió el sueldo ni me tuvo más consideración, sólo me dio una palmadita.

Mi fugaz paso por la radio fue, curiosamente, bastante triunfal. Era osada, descarada y políticamente incorrecta en una tertulia femenina y gustaba mucho. La envidia y el acoso sexual acabaron con mi rutilante minicarrera en las ondas.

Ahora empiezo en un ámbito laboral completamente nuevo. Me gustan las novedades aunque ya sé que para trabajar es mejor conocer el terreno que se pisa al dedillo. Pero siempre hay una primera vez para todo. No me lo voy a creer hasta que me vea de nuevo en la sede de Gran Vía pero, en parte, lo estoy deseando.

A ver cómo me las arreglo para que no se me note que soy una provinciana de las narices. Iré con mi naricilla bien alta, disimulando que miro el plano del metro absolutamente para todo y procurando no equivocarme de puerta o de salida para no tener que preguntarle luego al guardia de seguridad que por dónde se sale (sí, lo he hecho, más de una vez y me da mucha vergüenza). Procuraré no coger todo lo que me extienden los repartidores porque sólo en la puerta de la oficina tengo para montar una editorial. El Dunkin Donnuts de al lado no me hace tanta ilusión como a la mayoría porque lo mío es el clásico pero ¿a que da envidia? Intentaré resistir la tentación de las tropecientas atractivísimas tiendas de los alrededores, buscaré menús económicos _en caso de que existan_ para diario y aguardaré a conocer gente que me muestre algo de la noche madrileña, que me está esperando.

Como veis, semana de planificación, de expectativas, de cambios. El final de una etapa y el comienzo de la vida que, tal vez, me correspondía ya por derecho.

Cruzaré los dedos

6 comentarios:

Raúl Alberto dijo...

Una cruzada de dedos desde aca, que te mereces todo lo bueno que la vida empieza a mostrarte, y no olvides que quien pregunta una vez no vuelve a caer en error, muchos bicos y mucha buena onda...

Pepe Castro dijo...

Sé que no tengo motivos, pero en parte siento algo de envidia.

Mucho ánimo. Yo ya cruzo los dedos por ti.

Un besote.

Anónimo dijo...

Suena bonito...

Ojalá tengas suerte.

Olvida los miedos, si todavía quedan, y adelante.

ninfasecreta dijo...

Gracias a todos. Espero que me aguantéis cuando empiece a quejarme como una niña sola en el internado...

Besos

Treinta y tantos dijo...

No vas a tener tiempo de aburrirte, ni de nostalgias, te lo vas a pasar genial!!!!!

ninfasecreta dijo...

Gracias, niña, eso es lo que necesito oír!!

Estos gallegos como se pasan el día diciendo que aquello es horrible pa vivir...