lunes, febrero 19, 2007

La mala educación

Hay que ver lo que me cabrea la mala educación. Siempre digo que puedo acostumbrarme a cualquier cosa menos a eso. Hace muchos años tenía una "amiga" (que, por supuesto, acabó dejando de serlo) que unos días te veía y te echaba los brazos al cuello y, otros, simplemente te decía un seco "hola" o, directamente, se hacía la sueca.

Nunca he soportado a este tipo de personas. Este post podría ser abstracto o decir que conozco a quien que no sé qué pero no. Me apetece ser clara y diáfana como es mi natural estilo, tan poco atractivo para los gallegos. Esto va dirigido a una persona en concreto. Una de esas cuyo número de móvil se ha ido al valle de los caídos de las ondas de vodafone. Se ha caído otro, éste, como todos, por méritos propios.

Un día me pediste que dedicase un post. Esta vez, sin que me lo pidas, lo haré yo de "motu proprio" porque me da la gana. Me parece asqueroso que haya personas que puedan comer contigo, charlar, reír, dormir y contar intimidades y que, luego, en la trasnformación nocturna entre humo y alcohol, se comporten como si no te conociesen de nada y te digan un "hola" de compromiso.

Me parece triste que tengas tan poquita calidad humana para no tomarte la molestia de tomar un café con una persona para despedirte y desearle buena suerte en su nueva vida porque tienes un compromiso ineludible con tus amigotes (si es que parece que tienes dieciséis años) para alternar con loritos reales y hacer "barring".

Lamento profundamente _y por ti, no por mí, aunque no te lo creas_ que te empeñes tanto en repetirte tu película y que, en el fondo, ni siquiera consigas creértela. Que digas que te caigo "tan, tan bien" y que luego, como prometiste, lo hagas todo mal y estropees algo que podría haberse convertido en una bonita amistad. Y no como tú pensabas que a mí me podía molestar, con esa vanidad masculina que tan felices os hace. A mí no me preocupa con quien se acuestan los demás _y si me importa y no tengo compromiso, asumo mis decisiones y hago uso también de mi libertad. Me funciona de maravilla_ pero sí cuál es su comportamiento conmigo.

Soy lo bastante natural y auténtica para esperar esa mínima correspondencia. Es triste que, de tanto posar, no des para más. Dices que no tienes ni quieres tener amigas. No me extraña nada. Dice muy poco de ti que cambies radicalmente su actitud social sólo porque una no está disponible sexualmente o porque no lo estás tú.

Te precias de tener buena relación con todo el mundo, de ser un gran relaciones públicas. Será en el trabajo, muchacho, porque en las relaciones humanas careces de muchas dotes que tienen que ver con el saber estar, la clase y apreciar lo que vale la pena de cada persona.

Lo dicho. No quieres amigas. Peor para ti, créeme. Yo lo soy y de las buenas. Es una pena que, atrincherado en tu disfraz de carnaval, te niegues a reconocer lo que sientes, lo que te duele, lo que no y que, incluso, tengas el valor necesario para decirle a alguien: Adiós.

Lo siento por ti. No sabes cuánto.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

No tienes ni idea!Lo que no puedes es pedir lo que no das, cuando estas acompañada de hombres adoptas el papel de interesante y eres tu la que ni siquiera saluda ni a mi ni a otros que estan conmigo, si esperas que pelee con otros hombres por conseguir algo, estas equivocada, lo que yo tengo vale mucho y la que no sepa apreciarlo peor para ella si prefiere pavonearse por ahi mirando con indiferencia, porque yo se comportarme y no me meto en medio de una amantis religiosa y su presa, porque cuando no esta con hombres su actitud cambia 100%.
Tengo el culo pelado de estas cosas y no soy segundo plato de nadie, si borras mi numero,perfecto,tambien hubo gente que lavó los pantalones con la quiniela agraciada y quedo pobre.
Termino como empiezo NO TIENES NI IDEA!

ninfa secreta dijo...

No voy a discutir esto aquí, de hecho, este post será borrado en breve. Sólo decirte que yo SÍ saludé a tu amigo _por dos veces_ y a ti también. Si tú eliges salir a tu bola, perfecto, tienes que asumir las consecuencias de ello.

No adopto ninguna actitud de interesante porque esté con ninguna presa (qué sabrás tú...). Quien cambia la actitud eres tú según tienes ganas de compañía o no. Ya deberías haberte dado cuenta de que yo siempre espero qa que me hablen, especialmente cuando el personal está acompañado. No debería extrañarte que tenga compañía masculina al igual que tú la tienes femenina.

No sé de qué segundo plato me hablas cuando, según tus deseos, nunca has querido ser plato y mucho menos quiniela.

Desgraciadamente, no soy ninguna mantis pero debería aprender.

En fin, una pena

ninfa secreta dijo...

Por cierto, tal vez lo que tú tienes vale mucho. Yo no lo sé, a mí nunca quisiste darme nada.