viernes, enero 26, 2007

Ilusión y encajes

Hoy me siento bien. Parezco un anuncio de compresas ambulante. Sonrisa de oreja a oreja, bolsas de tiendas en la mano y encantada de haberme conocido. He presentado a la productora mi primer programa y ha pasado el filtro aunque aún me faltan cosas para considerarlo "mío" pero todo se andará. Total, que me han pagado la revista, AL FIN, ya no estoy en el paro aunque no me lo crea y espero empezar a ser un poquito solvente en breve y permitirme algún caprichito.

Esta mañana me he dado el de comprar ropa para mis niños, que ganas tenía yo y necesidad ellos. Quien no tenga hijos y no haya pasado un mal momento no se hace idea de lo frustrante que es no poder comprarles todo lo que necesitan en el momento justo y llevarlos día y noche hechos un brazo de mar. Así que he disfrutado como los pitufos y me he hecho una pequeña concesión a mí misma, llena de simbolismo, como todo en mí.

Hace ya tiempo que tengo ganas de renovar mi lencería. Ha sido mi pasión desde jovencísima. Cuando era una veinteañera y ni novio estable tenía _pero estaba enamorada hasta las trancas de una historia extraña que me duró varios años_ siempre invertía un dinero interesante en piezas íntimas de lujo.

Recuerdo un body de Dior que me costó diez mil de las antiguas pesetas y conjuntitos varios que eran un capricho a los ojos y al tacto. Los compraba sin saber cuándo tendría opción de lucirlos y los guardaba con deleite. Cuando el chico de mis sueños _qué hermoso era, un auténtico apolo, con aquella musculatura, sus ojos azulísimos, su pelo rubio y una cara tan bella que se agradecía que tuviese una nariz grande y viril para que no se convirtiese en una muñeca, de perfectas que eran sus facciones_ hacía su aparición estelar, yo era una verdadera ninfa por dentro y por fuera.

Estudiaba al detalle todas y cada una de las prendas, el maquillaje, el pelo. Los mejores cosméticos, la lencería más fina, la minifaldamás sugerente... Nada quedaba al azar. Qué buenos momentos, especialmente porque era de esa clase de hombres que sabían apreciar cada toque de sofisticación. Ninguna cosa le pasaba desapercibida.

Incluso cuando no había opciones de que fuese vista, siempre tenía mi pequeño arsenal de lujuria latente en un cajón lleno de cosas bellas. No importaba que no fuesen para todos los días, incluso para ninguno. Aún conservo esa sensación de placer reservando algunas de mis prendas sólo para momentos y/o personas muy especiales. Me encantan los rituales, me dan placer y endulzan la vida.

Abstracciones aparte, esto venía a cuento de que he empezado a renovar mi ropa interior. No a lo bestia como a mí me gustaría pero ya tengo unas cuantas cositas. Y me he hecho la promesa silenciosa de no quitarles las etiquetas hasta que esté segura de que quien las disfrute me obligue a quitárselas a las prendas y a él. Nada viejo para mi envoltorio nuevo. Todo fresco, oloroso, suave, elegante. Espero que no se pudran en el armario pero ése es mi deseo y tengo el pálpito de que lo haré realidad. No sé si en esta vida o en otras venideras pero tengo el día optimista y no me desanima nadie, nadie, nadie.

Y si no, seguirán ofreciéndome una promesa de lo que está por llegar cada vez que abra el cajón.

Que no me cabe duda que llegará

8 comentarios:

Patri dijo...

¿Tú ves cómo me das la razón? Hasta tú sabes en el fondo que tarde o temprano llegará quien sepa hacerte feliz.

Besotessssss

PD>Siento la repetición del anterior comentario, pero es que no me salía. o_Oº

ninfa secreta dijo...

No es tanto que lo sepa como que debería ser... Pero realmente no creo en príncipes. De todos modos, nunca se pierde la ilusión por sentir algo especial aunque sea, como siempre, efímero...

Un beso

Chipsoni@ dijo...

Doy fe de ello, manda huevos!!!, aqui me ves con la cara de primevera tol dia puesta como si no tuviera recambio (cara de incredula, cara de cínica, cara de coñita, cara de pasota, ...) a dos semanas de pirarme.

Si dios existe, me tiene una manía del carajo, ¡ mecagoentoloquesemenea!

ninfa secreta dijo...

Cierra el pico, saca tu mejor modelito y hazme el favor de disfrutar!!


Y, recuerda... Folla por mí!! (Si haces el amor, que Dios te coja confesada...)

Anónimo dijo...

Te regalaré un libro,se titula "UN DESPERDICIO DE MAQUILLAJE" ,te gustará,trata de una mujer llamada Charlie que va a cumplir los treinta,está escribiendo un libro de “consejos y máximas” para una hipotética sobrina nieta, que, supuestamente, evitarán que esa joven cometa los mismos errores que han cometido las mujeres que le precedieron. Pero, aun sabiendo qué es lo que debiera hacer o dejar de hacer, Charlie no puede evitar caer en los mismos errores, desde esperar la llamada de quien considera el hombre de su vida, pegada al teléfono durante todo un fin de semana, hasta decir cosas de las que después se arrepiente, o creer que un hombre está enamorado cuando en realidad quiere sexo...
Dice el comentario del libro que muchas de las "sabidurias" de la protagonista son más graciosas y divertidas que sabias, pero otras son dignas del mejor libro de autoayuda.A menudo invita a releer algunos párrafos por lo válidas de sus reflexiones y de su mensaje.
TE GUSTARÁ..

ninfa secreta dijo...

Y qué anónimo puede regalarme un libro??

Anónimo dijo...

Tú solo dime si te gusta el argumento y si te parece interesante.
Y ... soy anónimA .
Un saludo

ninfa secreta dijo...

Parece tópico pero si dices que merece la pena, lo leeré, cómo no.

Ponte un nombre anónima!!

Saluditos