jueves, enero 18, 2007

Calor de invierno

Me acabo de fijar que he pasado la primera centena de posts. Coincide con mis incipientes coqueteos con el mundo de la televisión (no, no voy a salir en ningún sitio) y mi manifiesta inseguridad en los campos que me son desconocidos.

De pronto, la jerga que tan de memoria te sabías en prensa, trasladada a la televisión suena a chino básico. Es como llegar de última a un curso de inglés para mayores. Que me siento bastante estúpida a ratos. Asusta un poco la responsabilidad de que mi voz en off, tan manifiestamente usada para nada de nada a estos efectos en toda mi vida, pueda chafar un proyecto. Supongo que con cambiarme a mí se solucionaría porque, la verdad, no creo que sea una gran locutora (ni mediocre, vamos, mala de solemnidad).

Espero que sea como me cuentan mi prima (la experta) y el animoso montador y, según sus palabras, luego salgan como churros. Por ahora, me parece todo raro y curioso. Atractivo, claro, como todo lo novedoso, pero cuando hay dinero de por medio pocas cosas suenan a juego.

En fin, espero contaros en breve que lo hago con la gorra y que todo tira más o menos bien.

Por otro lado, hay quien parece interesado en hacerme saber cuán maravillosamente le va con la churri de turno, cuestión que a mí rara vez _por no decir ninguna_ me importa un pepino. Pero se ve que todavía existe quien cree que los celos mueven montañas. Tal vez así sea, para quien los padezca. Yo nunca he sido celosa. Cuando hay motivos, son cuernos y, cuando no, son una fuente inagotable de morbo.

Caso aparte son los conocidos o amigos en mayor o menor escala intentan hacerle creer a una que se está perdiendo algo mientras tontean con otras. A estas alturas del partido y con la autoestima bien arriba, aunque sea por necesidad, yo siempre pienso que los que se lo pierden son ellos. Y eso que no saco mi lado tierno casi nunca.

La verdad es que debería ser más gallega. Si me hiciese más melosita y aparentemente complaciente, seguro que caía más de uno. Pero a mí eso sólo me sale cuando es recíproco y, claro, esas cosas no abundan. Eso sí, cuando me sale no me reconoce ni mi padre. Así de bien guardadita tengo yo mi esencia. Es como la de los perfumes, cara, exquisita, se expende en pequeñas cantidades y sólo para quién sabe valorarla. He de reconocer que alguna vez la he regalado _aunque sea brevemente_ a la persona equivocada, pero es parte del aprendizaje. En fin, qué vamos a hacerle...

Llueve y llueve. Qué feo es el invierno del norte. Cómo me gusta la luz, el sol. El frío sólo está bien para pasarlo entre unos cálidos brazos que sepan a cosas ricas: a fresco, a dulce, a sal, a agua, a seda. Para todo lo demás, un rollo. Ahora mismo me apetece muchísimo enrollarme alrededor de unos brazos suaves y fuertes, calurosos y húmedos, delicados y bruscos.

A cambio, una mantita, pereza, agua fría de la calle y mis propios brazos.

Tan frágiles, tan suaves, tan solos.

5 comentarios:

Chipsoni@ dijo...

Mmmmm, mejor me callo y te lo digo por messenger, que luego to se sabe.

;-)

Shutt dijo...

Que cosas tiene la vida, pasas de hablar de tu "voz en off" a ser un angel que nesecita de las sensaciones mundanas del ser humano, a esto le llamo yo ser intrigante y al tiempo ser tan simplista en sus peticiones que me hacen dudar de que simplemente seas una mujer.

Conste, no dudo de tu sexualidad ni de tu feminidad, al contrario, me gusta que una mujer sea enigmatica al tiempo que sabe lo que quiere, le gusta y haga que los demas se esfuecen un poquito en conocerla.

No te vuelvas mas "gallega", personalmente y como hombre me gustas como eres, "haces pensar" y eso hoy dia en una mujer no tiene precio.

¿Como era lo que decia la "Tamara"?- humnnnnnnn, asi, ya recuerdo, "NO CAMBIE, NO CAMBIE, NO CAMBIE", jajajaja

Saludos y besos enigmatica "gallega".

ninfa secreta dijo...

Qué hombre tan sabio y conocedor de la naturaleza humana... No en vano estás felizmente casado con quien lo estás.

Tal vez las cosas más difíciles de lograr sean las más simples para las personas complejas. Lo complejo puede llegar a lo simple pero lo simple jamás a lo complejo.

Soy muy paradójica y ambivalente, al menos en apariencia y, sin embargo, sí sé perfectamente lo que quiero.

Sigo esperando que alguien me "descubra"...

Un beso. Y gracias, no puedo cambiar, esto ya no tiene arreglo.

Patri dijo...

¿Hace frío por ahí? Te puedes venir para acá cuando quieras, por aquí el invierno o no quiere venir este año o se hace el remolón (que conste que a mí no me molesta para nada que no venga o_- )

No cambies, a mí me gusta como eres.

Besotes cálidos para ti.

Bel:-) dijo...

Escribeme pedorra y cuentamelo todo despacio que no me entero de nada (casi).

Un besazo!