viernes, diciembre 15, 2006

Bocaditos de realidad

Hace días que le doy vueltas. Con esto de que se acaba el año me da por hacer balances como a todo el mundo. Claro que a mí me gusta "balancear" principalmente la parte emocional/sentimental. No me refiero, por supuesto, sólo a las relaciones con los hombres. A todas en general. Pero, claro, cuando una está libre y es joven, es fácil que aparezcan "cosillas".

Reconozco que, aunque al principio no era así, ahora me condiciona un poco saber que hay gente que espera estas crónicas de la loca-cuerda. Una parte de mí intenta ser más entretenida, a veces, otra más personal, dependiendo del día y conociendo las preferencias de mi "público".

En el directo yo doy una imagen muy poco sentimental. Parezco dura, graciosa, bordecilla, soy muy irónica, muy bromista y resulto _para quien no me conoce_ algo sobrada. No voy a negar que todos estos rasgos están en mi personalidad. Luego está la otra, la Ninfa verdadera. Muy espiritual, con mucho amor contenido por mi familia elegida e hijos (lo contengo porque no me enseñaron a mostrarlo y me da vergüenza...), introspectiva, curiosa, mimosa, valiente pero harta de serlo... Una paradoja, imagino que como todos.

Pues nada, que quiero hacer balance. He conocido a mucha gente nueva este año. Pero mucha. Personas igual menos pero eso ya se sabía. Comencé el año conociendo al único hombre que me deja ese regusto dulce/amargo de lo que no pudo ser. Fue mi regalo de Reyes. Bello como un Dios, solitario como un lobo estepario, superviviente como una Ninfa... La vida se encargó de tropezarnos para quedarnos con las ganas y llevárselo de vuelta a un país en el que no quería vivir, a un trabajo que no quería tener y lejos de la mujer con la que, en ese momento, quería estar.

Hubo nuevos tropezones. Repetí con algún error del pasado pero esta vez sabiendo muy bien lo que me hacía. O sea, que jugamos un poquito y enseguida me aburrí. Así que borré su número de mi listín _como siempre hago_ y seguí caminando.

Me encontré con aventuras que se convirtieron en buenos amigos, torpes con poca educación que juegan al gato y al ratón o que se creen que están por encima del bien y del mal. Hombres demasiado jóvenes y alguno demasiado viejo para mí. Inmaduros todos, claro, son hombres (lo siento, si no hago estos guiños no sería yo...).

Hay quien se muestra fascinado y, de repente, te da una bofetada telefónica. Otros que son sólo sexo de una noche y casi ninguno que es un hermoso elfo de una noche. También, claro, los que te quieren pero no o los que te quieren pero tú tampoco... Complejos que somos los humanos.

Sin embargo, con las mujeres me ha ido mejor. He conocido personas increíbles. De un gran descubrimiento os hablo sólo un post atrás. También está mi prima. No sé si le molestará que la cite pero ha sido para mí muy hermoso tenerla cerca. Tan bella (dentro y fuera), inteligente, vivaz, osada, culta. La veo menos de lo que quisiera pero es de esas personas a las que echo de menos con demasiada frecuencia. Me encanta que sea mi prima. Es de los contados familiares de los que me siento orgullosa. Y presumo mucho de ella.

Se acaba el año. He tenido noticias de tinte desagradable de algún individuo de espíritu muy pobre y vida muy vacía. Continúo sola, ahora creo que por deseo propio. Sólo expongo la duda en función de que, tal vez, lo deseo porque no veo nada en el horizonte. Continúo en el paro _esto sí que no es por gusto_ pero con expectativas y, aunque las temo, hay que agarrarse a la esperanza.

No me gusta el Fin de Año. Eso de estar feliz por definición se me da mal. Sigo sin tener nada que me haga sentir segura de verdad. Me temo que tampoco cumpliré mi fantasía de empezar algún año con una noche loca de sexo y champagne (con amor ya sería la refantasía...). No saldré, supongo. Me pondré guapa para mí misma y mis amigos/familia, beberé algo y luego me meteré en cama como todos los 31 de diciembre.

En realidad no sé cuál es el balance: he conocido un montón de tipos que no valen nada, dos que valen todo pero están a miles de kilómetros, mi ex se ha puesto en plan profundo y me ha pedido perdón por todo el daño causado _a ver lo que le dura el buen rollo_, tengo dos nuevas amigas que, cómo no, también están lejísimos.

Terminaré el año sola. Como lo empecé. Una se permite fantasear con una noche hermosa pero la experiencia es un grado y no de alcohol precisamente. A pesar de todo, no me arrepiento de nada y eso es lo bueno. He sentido, algunas veces más y a veces menos, lo cual es señal de estar viva. No he llegado a fascinarme de verdad con nadie y sí he aprendido a ser pragmática y no fascinarme ni lo más mínimo.

Estoy serena, con cierta paz. Ya no me preocupa lo que el futuro me depare en materia sentimental. Así estoy bien. Si quiero un hombre, lo tengo. Si quiero un amigo, lo tengo. Si quiero un amor... lo sueño. Si quiero una vida, la vivo.

Un año más. O un año menos. Otra vuelta de tuerca y, al final....

La nada. O el misterio. O sólo nuevos días, nuevos hombres, nuevos amigos, nuevas experiencias.

La vida misma

6 comentarios:

Raul Alberto dijo...

Así es… como la vida misma, como todo, con sus subidas y simas, con mucho dolor a veces y con mucha risa en otros, sintiendo que se aprende y que olvidamos lo que deberíamos tener presente, por que de lo único que jamás podemos prescindir es de sentir, ya se para bien o para mal, es la única prueba de que seguimos viviendo…

Un besazo y ya vez que queda en “haber” la cuenta del balance…

Patri dijo...

Para mí una de las mejores cosas de este año ha sido encontrarte. Ojala el año próximo me regale el poder darte un abrazo.

Mientras llega ese día quédate con este abrazo virtual bien fuerte.

Besotesss

ninfa secreta dijo...

Patri, me abrumas...

Gracias, eres maravillosa. No pierdo la esperanza de que ese abrazo sea físico en el futuro porque real ya lo es.

Mil besos para los cinco

José Angel dijo...

A ver, que no suene mal lo que voy a decir, pero nunca me ha gustado eso del final de año y los balances, ¿por qué no hacer un balance (si hay que hacerlo) el 29 de Febrero?

Nunca ha sentido Nochevieja como una fecha especial, nunca he entrado en la parafernalia del traje y demás. Si la Nochevieja no estuviera inmersa en las Navidades, para mí sería un día como otro cualquiera, de hecho, si no es porque nos juntamos la familia para cenar, lo sería.

En fin, resumiendo, enhorabuena por tus hallazgos y aprendizajes.

Anónimo dijo...

nenita guapa, soy la sangre de tu sangre romera...
Ya estoy de vuelta.
Mañana empiezo mudanza...jorrr...
tenía que revisar correos y no puede evitar pasarme por tu casa, ésta.


Besoosssss.

Anónimo dijo...

hiiiiii,,,,, acabo de ver la nueva foto... bien, pero no acaba de salir todo el bellezón que hay tras esa cocina Santos.... Soy c.p.romer otra vez