jueves, octubre 25, 2007

Reflexiones otoñales

Hace ni se sabe que no me paso a cumplir mis deberes blogueriles. En parte, eso es bueno. Señal de que tengo una vida ocupada, que no entro demasiado en internet a vaguear y que ando en otras guerras. Aún así, no me gusta descuidar mi rincón. Reconozco cierto oscuro temor a perder a mis cada vez más silenciosos interlocutores. De hecho, no sé si seguís ahí y no os inspiro ni un comentario o ya os habéis marchado. No podría culparos en ningún caso.

Yo comento en pocos blogs y no por ello dejo de leerlos. La mayoría no me convencen o no me dicen nada y, alguna ocasión, son regocijantes sorpresas.

Otra sorpresa regocijante es que he vuelto a leer. He retomado el saludable hábito de tomar un libro entre mis manos y abstraerme del mundo exterior en el metro. No es cierto que todos los que agarramos un libro no estemos leyendo. Yo no cargo con un libro para nada. Soy demasiado práctica.

Soy una lectora exigente, he leído mucho y ya me gustan pocas cosas. Encima, mi situación económica no me permite caprichos, ni literarios ni de ninguna otra clase. Y no entro en las tiendas ni en las librerías para no caer en la tentación de acariciar un libro de novela histórica de hermosas y gruesas tapas o entrar en la sección infantil y arrasar con libros para pequeños roedores. Hay que tener cuidado con los impulsos.

De hecho, tendré que pagar dos entradas que compré en una ataque extraño para un concierto de Nacha Pop al que no podré acudir. Olvidé que no tenía con quién dejar los niños. Inconvenientes de ser una maruja solitaria con sentimientos de independencia férreamente refrenados..

Tengo sueño, continúo mi vida en Madrid padeciendo las inclemencias del infame servicio doméstico (aquí es cuando algún listo envidioso me llama pija por tener asistenta. Ya me gustaría poder prescindir de ella y embolsarme los cuartos que se lleva por no hacer prácticamente nada).

He de reconocer que siento algo de morriña ya. Es una morriña suave (lene se dice en galego, qué palabra tan evocadora) y dulce. No de la tierra, ni del regreso. Cuando vine sabía que no podía ni debía volver. Nunca doy pasos atrás y mi sitio no está allá. Ni siquiera añoro el clima, soy una gallega rara que aborrece la lluvia.

Es una añoranza de mi gente, mi familia elegida. Recibiré visitas de parte de ella en los tres próximos fines de semana. Ello me alegra y me recuerda la importancia de trabajar y cuidar la amistad. Por eso empiezo a sentir urgencia de verles, de contarles mis cosas, de abrazar a sus hijos. De que se rían con mis supuestas barbaridades y me digan aquello de: “¡Ay, Ninfa, nuestra vida es mucho más aburrida sin ti…!”.

Me ha tocado el papel de cascabel de la familia. Con mi vida paralela, salpicada de complicaciones, de aventuras y desventuras, aderezada de comentarios cáusticos que son la sal de mi vida. A mi modo, siempre les he cuidado mucho. Les he visitado porque no hay quien los saque de casa. A cambio, me atiborran de comida y cariño cuando me cuelo en sus vidas. Les he llamado cuando las cosas se ponen feas y me he puesto a su disposición para lo que humildemente pudiese hacer por ellos. Por encima de todo eso, sin embargo, les he amado siempre mucho. Eso es lo que más me llena. Es el único tipo de amor, con el de mis hijos, que me parece inagotable y _salvo amargas decepciones_ inalterable a las vicisitudes o el mal tiempo.

De todo esto que he intentado ofrecer, hemos recibido por centuplicado, mis pequeñitos y yo. Aquí estamos más solos pero lo llevamos bien. Nos gustaría poder subirnos al coche como en Santiago _aún he pensado: “en casa”_ y correr a verles. No puede ser. Les tenemos pero de otro modo. El modo autosuficiente que nos ha tocado vivir. Es una buena escuela para los niños (la vida es dura, tienen que saber que se las han de apañar solos) pero me gustaría tenerles a menos distancia.

Acaricio alguna nueva ilusión con la cautela y la incredulidad que me caracterizan. Yo no me lanzo sin pensar a las piscinas. No es cobardía, es experiencia y autoconocimiento. En cualquier caso, no soy una mujer enamoradiza, no le llamo amor a las chispas y me tomo mi tiempo para dejar que mis sentimientos, del tipo que sean, maduren y me cuenten cómo se llaman, qué necesitan y si están en el lugar adecuado.

No sé si me enamoraré algún día pero tengo perfectamente claro que eso sólo ocurrirá con calma, con tiempo, con roce, con paciencia, con complicidad. Lejos queda ya la veintena y el entusiasmarse sin ton ni son. Me dedico ahora a dejarme llevar _con suerte_ y a esperar que, si toca que llegue ese sentimiento, se vaya haciendo sitio dentro con sensatez, calma, seguridad, fuerza y determinación.

El futuro se me antoja una palabra cada vez más compleja y abstracta. Lo digo muchas veces, soy ya incapaz de hacer planes más allá de una semana. No creo en la permanencia de casi nada. No es que no me guste, soy una persona vulgar que aspira a la serenidad, pero si repaso mi existencia, este sentimiento ha brillado siempre por su ausencia. No me la dieron en mi infancia y juventud, no me la proporcionó un matrimonio de mentira y los vaivenes laborales siguen trayéndome de cabeza.

El amor me ha sido esquivo o lo he esquivado yo con mucho arte. Me gusta amar y que me amen pero el amor romántico me parece traicionero o lejano. Para compensar, le pongo a mi vida y a mis amantes pasión, sin esperanza de cambios y hasta con temor de ellos. Temo acostumbrarme a situaciones dulces, pasajeras. Con lo valiente que yo he sido y lo temerosa que me ha vuelto mi armadura…

En fin, tal vez algún día venga mi caballero –quién sabe si cercano…_, descubra que no soy un soldado y que, bajo la chatarra, sigue la niña deseosa de atención, la mujer llena de deseo, la madre tierna pero no por ello ñoña. Tal vez algún día llegue el que vea en este ser mortal a su princesa, aunque sea por un rato.

Y me quite el disfraz de rana con un manantial de besos.

Tal vez.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias por escribir. Espero paciente y fielmente, día tras día, a que un nuevo post se asome. Me encanta leerte porque es como ir descendiendo una leve pendiente hacia conocerte un poco más. Me reconozco en muchos sentimientos y sensaciones, incluidos los de lector pobre, tan tierna...
Eres un sol. Gracias de nuevo.
Bicos.
Maohi

Luissi dijo...

bueno, a la gente que lee en el metro se le reconoce bien ... ¡pasará las páginas!
A mi me sorprendía ver a gente con música (sus casquitos y su mp3/mp4/móvil) Y un libro. Sé que hay gente que trabaja con música, pero yo siempre lo he entendido como música de ambiente, algo que los cascos no facilitan
Hace poco probé a llevarlos yo, que pese a lo informático que siempre he sido, sigo sin tener mp3. La suerte ha hecho que por tener GPS, al final es GPS, teléfono y reproductor. Pero es una sensación extraña, antes de probarlos (y después) me sorprendía a veces tatareando con la imaginación (y preguntándome por que me venia a la cabeza tal o cual canción ... porque mi imaginación pincha bien, pero repite demasiado el mismo tema!)
Con los cascos se escucha mejor, se escucha de fábula, pero no se, no voy cómodo. Preferiría ir andando, pero claro, aqui no hay metro y en mis quince minutos "marcha" si me pongo un libro atropello a alguien fijo

Las reflexiones te han salido muy reflexivas, se ve que tenías ganas de darle salida a través de las teclas
Con todo el tropel de cosas que te han pasado al final no hay tantos cambios tras cada marejada_a_fuerte_marejada_-_huracán que te atraviesa de vez en cuando. Salvo que cada vez demuestras más lo mucho que vales

Ánimo, algún día te tocará sufrir la calma chicha, algún día ;)

Pepe dijo...

Me alegro de que por una vez tus palabras denoten bastante más calma en tu agitada vida que las últimas veces que has posteado.
Me alegro cada vez que el Google Reader me avisa de que has publicado, pero esta vez además me ha quedado un regusto de tranquilidad y me he siento como muy reconfortado.
Quizá tu situación no sea demasiado distinta de la de hace poco tiempo, pero a mí me da la impresión de que te estás volviendo a hacer amiga del mundo, con quien parecías peleada por sistema.
Y prefiero pensar que es que las cosas te empiezan a rodar como te mereces antes que imaginarte resignada, porque de lo que no tengo duda es de que no es tu estilo. Y muy orgulloso que estoy de ti de que así sea.
Cuídate mucho, leona (tómatelo como quieras, cualquiera de las connotaciones de la palabra te van como anillo al dedo).

Blue Pegasus dijo...

No se si lees los comentarios que se hacen en este pequeña ventana cerrada sobre el tiempo, abierta para que cada uno puede decirte como bien escribes, como genial eres, como se te va muy bien transmitir lo que sientes, como te encuentras, y otros, para recordar el sentido el mas inadecuado, cuando uno tiene capacidades a reventarlo todo, y sigue lejo de su origen, lejo de su fuente, como una fortaleza que tiene que mentenerse, no importa que sean las murallas donde no hay atacantes, solo estan puestas, para que cada uno comprenda por donde tiene que ir y hasta cuando.

Como lo sabes, nosotros los pegasos, venemos casi siempre de islas, de sitios misticos donde lo mas divino es la naturaleza, y donde nos vamos porque estamos siempre en casa, sea donde sea, estamos a gusto. Hay sitios, donde estamos muchisimo mas a gusto, porque hay algo especial, y por ejemplo, jamas tendriamos la idea de vivir lejo del oceano o del mar, tan dulce es la sensacion de poder oler el iodo por todas partes, y donde no hay la pobreza del hormigon, la pobreza del gris, que al final y a cabo, solo es el reves de la evolucion humana, y que tampoco aprende algon constructivo sobre la natura humana, que no hay que olvidar, es demasiada relacionada con la naturaleza.

Por eso, no se hasta donde quierres ir, solo los seres misticos, los seres divinos, los que llevan en el cuerpo las esencias de la selva, del bosque, de cada arbol que cruzo el camino, y no puede quedarse aislado demasiado tiempo, por todos los afectos y las derotas que ha podido vivir en su tiempo, y que como todo en la vida, desaparece, y queda solamente lo que hay, lo qu eno es nuestro, y que podemos disfrutar sin fin y golosamente. Solo a veces necesitamos una guia, necesitamos estar con los nuestros, no los que hemos elegido con amistades, no, los nuestros verdaderos, los que nos empujan a desmontar todo, a volar sin limites, los que desafian el miedo a muerte.

Y mas, cuando uno tiene dones impresionantes para comunicar la realidad, la verdad, lo que todos sentemos, tiene que recordar este fuente, recordar que pase lo que pase, sigue creciendo, es una fuerza inagotable, que algun dia hay que empiezar a utilizar. No te dare mi punto de vista de viejo pegaso, eso jamas, somos seres demasiado extremo y peligroso en este sentido, lo que si te puedo dar, es el simple recuerdo que si escribes de forma tan grande, de forma tan real, de forma tan completa, donde todos estamos basculando en picado a ver si has escrito algo nuevo, eso, lo siento, tendria que estar algun dia en un libro, en un conjunto de experimentacion, y si no, lo siento, a que sierve de ser quien eres, a que sierve de ser tan potente, si nos escondemos detras nuestras videncias, detras todo lo que nos ha occurido, cuando hemos alcanzado un nivel de conciencia tan alto, tan claro.

Nunca estamos solos, nunca. Siempre las estrellas siguen vigilando nuestro camino, y siempre hay un grupo de apoyo tactico, preparado a intervenir, a acompañarnos hasta donde querremos. Por eso, de dudar vale un tiempo, despues, solo necesitamos desperar sin mas paradas.

Si necesitas lo que sea en este contexto, conoces el proceso.

Abrazo de pegaso.

ch dijo...

hola querida ninfa, no suelo hacer muchos comentarios, peros sigo leyéndote, ¡que lo seepaaas! Ya no podría dejar de hacerlo.
se te ve relajada, aunque tú eres mujer de acción y demasiada calma te abure un poquitín, ¿no? A ver como anda todo dentro de 2 semanas, q estaré ahí, si todo va bien.Ya me contarás de esa nueva ilusión. Moitos biquiños

ninfa secreta dijo...

Hola a todos, queridos anónimos o menos anónimos lectores.

Puede que se me vea más serena, me sorprende, sigo con mi vida de locos pero sin agobiarme más que por el maldito dinero...

Pegaso, por supuesto que leo siempre los comentarios que me dejáis. Tiendo cada vez más a no cometnarlos porque procuro no interferir demasiado en las opiniones de quien escribe.

No te comprendo muy bien cuando hablas de los nuestros y excluyes a mis amigos. Mis amigos son la referencia, además de mis hijos, de que mi paso por esta vida y sus vicisitudes no es estéril. Son los que me dan la fuerza de su incondiconal cariño y comprensión. Todo lo demás acaba yéndose, terminando, extinguiéndose.

Lo del libro, pues muchas gracias, pero publicar sin poner la pasta por delante es ciencia ficción y yo tengo mi cota de vanidad cubierta en este aspecto. Claro que me gustaría vivir de mis letras y es maravilloso ver que os comunico pero mi acentuado sentido de la realidad no me permite dejar de ver lo imposible que es tener un éxito a esos niveles...

Ya ves, yo soy una ninfa toda naturaleza y naturalidad pero mi lugar ahora es el asfalto. Puedo y debo vivir lejos del mar porque el yodo y la sal no me daban de comer, tristemente... Tampoco es tan malo esto, yo soy urbanita pura, a mí me gusta. Sería perfecto tener a los que quiero a mi lado pero también sé que las cosas en la vida rara vez son cómo uno quiere, así que me mantengo fiel a mi capacidad de adaptación.

Gracias por acudir fiel a mi cita. Un beso

Pepe, tan agradable que es encontrarte siempre por estos pagos... Tengo que pasarme por tu blog pero esta vida de locos de los últimos tiempos casi no me permite hacer nada de nada... Un besazo.

Ch, te espero con muchas ganas. Ya te daré yo calma en la capital cuando vengas, ya....!! xD
Besazos

ninfa secreta dijo...

Luissi, qué lejano te siento... Qué mal te sienta ser incapaz de compatibilizar y cuidar ciertos tipos de cariño que nada tienen que ver con la pasión y son mucho más permanentes que ésta...

Un beso

Maohi, gracias por no fallarme y por estar por ahí siempre. A ver cuándo nos tomamos ese café que tenemos pendiente. NO te haré nada, tranquilo, jajajaja!

Un besazo