domingo, octubre 14, 2007

A dónde van los besos...

Esta noche mi ex no-novio me ha bombardeado con mensajes diciéndome que recordase el pasado. Dice que hay días y noches que vivió conmigo que no olvidará jamás y que desearía repetir.

Se refiere, claro, a repetir las noches, que no los días y las charlas. Una parte de mí se siente halagada _hace dos años que no nos vemos, así que ser su fantasía recurrente no deja de agrandar mi ego_ y la otra asqueada. Que sus noches conmigo sean inolvidables no es extraño. Teníamos una química espectacular, le llevo diez años y la experiencia es un grado. Tampoco yo he encontrado todavía un partenaire con el que haya llegado a tal grado de complicidad y conocimiento de nuestros cuerpos.

Sin embargo, me parece una osadía sin igual que alguien con quien compartí nueve intensos meses de mi vida, lo más parecido que he tenido a una pareja desde que me separé, me busque una y otra vez para recrear noches de pasión que no ha podido repetir. Que me diga que eso no interferirá a nuestros sentimientos, insulta mi inteligencia.

Es hermoso compartir una pasión pero pretender recrear el pasado obviando el sentimiento es una barbaridad. Sólo parece soñar, palabras textuales, con sentirme de nuevo en sus brazos, sentir cómo me estremecía.¿Cómo puede pretender sentir lo mismo que cuando había todo aquel cariño, ternura que dice conservar y que se murió en cuanto nos separamos? ¿Qué habría más que la confirmación de que el sexo sin sentimiento no se puede repetir con quien lo hubo? ¿Qué otra cosa más que vacío y oscuridad? ¿Cómo recrear sentimientos y sensaciones pisoteadas hace tanto tiempo? ¿Ya nadie tiene respeto por la belleza? ¿O es demasiado necio para reconocer ante sí mismo que lo que no ha podido encontrar, lo que echa de menos, es aquella ninfa que le hizo sentir especial por un tiempo?

Honestamente, no lo sé. Sabe a ciencia cierta _porque siempre se lo he dejado claro_ que no reincido con los ex. Es casi una cuestión de honor que quien me haya dejado pasar o me ha abandonado no pueda volver a rozar mi cuerpo. Es terreno vedado para ellos y así es como debe ser.

Puede que me tachen de radical. Sin embargo, cualquier recreación física de lo que, en otro tiempo, fue una verdadera pasión compartida se convierte en algo vacuo, triste, sin significado.

Por ello, aunque mi ego esté colmado por un lado, se siente triste de no poder dejar señales más que en los cuerpos, en la carne y el deseo perecederos y pasajeros.

Cómo quisiera que alguien supiese responderme sobre adónde se van los besos que dejamos de dar, las frases de amor que, un día, dejamos de pronunciar, la dulce ternura de sentirnos solos, únicos y especiales en un mundo vulgar del que, aunque sea a ratos, podemos escapar... En brazos de alguien que se sienta igual.

Y si no es así, no vale la pena.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Todo eso no se pierde, te lo digo por experiencia. Se va almacenando en las paredes del corazón y nos abriga cuando el profundo invierno llama en los cristales.
Y cuando aparezca la persona adecuada, fluye como los torrentes del deshielo, frescos, limpios y cantarines.
Besos Ninfa.
Maohi.

Blue Pegasus dijo...

He respondido como he tenido que responder a lo que me preguntaste, sabiendo que se puede que no te gustaria aquella forma que utilizo a veces para decir lo que esta pasando, o describir lo que uno puede ser, sabiendo que siempre en este caso, solo se puede ver una parte, y la otra se deja descubrir por ella misma.

Fuera de lo que puede transmitir el Viento, fuera del vinculo que se ha creado, no respondo por el, en el sentido que voy por delante, para abrirle el campo, como viejo caballo alado de batalla. He ido en este sentido porque se que podeis comprenderlo, sentirlo como lo es, y que de una forma o de una otra, podeis utilizar este energia, y que de poder conoceros a los dos, de cerca o de lejo, no hay diferencia, me alegra bastante.

En lo que compartimos, solo hay una vieja amistad, una vieja complicidad, que enciende la llama de la evolucion, y que apaga la oscuridad de las dudas. Me haveis dado vida otra vez, y en eso no mido mis palabras, ni nunca de todas formas las mido, por eso hablo tan mal castillano, porque ni pienso ni hago cuidado a como puede decir las cosas, salen tal cual, y los que no les vale, que se lo apañan solitos, estamos en un mundo de adultos, donde solo los niños tienen mi cariño, y toda mi paciencia, los adultos, como lo define la palabra, son capaces de desarollar todas las cualidades que necesitan para comunicarse, y si no lo hacen, eso no es mi problema.

Por eso, es otro divino placer poder leeros a los dos, poder estar presente con vosotros, poder escuchar el latido de vuestros corazones, poder contemplar estas chispas que os salen del alma cuando comunicais, cuando os juntais, y es bastante demasiado.

Siguo volando para vosotros, para poder hacer caer de mi vuelo aun mas polbos plateados, para que vuestras armaduras resplanden cada vez mas, para que vuestras espadas de cristal se recargan sin fin de luz infinita, y que cuando os toca descansar, podeis juntaros en un eterno y maravilloso paraiso de aromas y de esencias marinas.

El Maestro Gramático dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
El Maestro Gramático dijo...

Está de moda decir que Bécquer era un cursi. Que era una poesía ñoña la que hacía. Y si dices que te gusta Bécquer, estás fuera de lo que es correcto opinar entre la crema de la intelectualidad. Decir que la poesía de Bécquer es ñoña, además de una solemne estupidez, supone un profundo desconocimiento de lo que es la poesía: Bécquer inaugura en España la poesía moderna. Quiero decir que cuando leemos un poema suyo (si conocemos la poesía anterior) nos damos cuenta de que nos hallamos ante otra cosa. Ya no estamos leyendo a un poeta antiguo. Él es el que abre el camino de la poesía que vendría después en el siglo XX.
Fíjate si estará arraigado el calificativo de cursi a esta poesía entre los seudointelectuales que se creen que entienden algo de literatura, que me veo obligado a hacerte esta introducción. (Nunca pierdo la ocasión para reivindicarlo). La poesía de Bécquer, además de moderna, es grandiosa y emocionante. Y así está reconocido por los que de verdad entienden de esto. Bueno, ¡qué coño! Y aunque no estuviera reconocido, a mí me gusta y me emociona. Me doy cuenta, cuando la leo, de que estoy leyendo algo grande, muy grande. ¡Ojalá todo lo que es bueno estuviera reconocido! La bondad de algo y su reconocimiento como tal, a veces, no van juntos.
Y es que, Ninfa, a esta nota tuya le viene al pelo la conocida Rima XXXVIII:

Los suspiros son aire y van al aire!
Las lágrimas son agua y van al mar!
Dime, mujer, cuando el amor se olvida
¿sabes tú adónde va?
Y también la lectura de esta nota tuya me recordó, por lo que dices más adelante, a una cita de Woody Allen que a mí me divierte mucho:

“El sexo sin amor es una experiencia vacía. Pero como experiencia vacía es de las mejores que conozco”

Un beso.

ninfa secreta dijo...

Querido maestro, me gusta Bécquer y ser políticamente incorrecta.

También practico el sexo sin amor (qué difícil es eso de enamorarse) pero cuando hubo cariño o algo que se la pareciese, intentar repetir la experiencia en frío es un fracaso.

Y lo sé por experiencia...

Otro beso para ti