sábado, noviembre 04, 2006

Corazón partío

He vuelto. Para tomarme un respirito porque la semana próxima será dura y la pasada ha sido muy intensa.

He tenido la ¿fortuna? de participar, por un breve espacio de tiempo, de esa clase de mundo laboral que llevas toda una vida esperando y que nunca pensaste ni rozar. Volví a mi viejo y añorado ritmo de trabajo, a estar ocupada sólo con cosas de veras importantes, al margen, claro está, de los hijos. Los interrogantes vienen porque tengo la sensación de haberme quedado con la miel en los labios. Nadie ama lo que no conoce. Pero, cuando descubres que puedes tener un lugar en el ámbito profesional más fascinante, olvidarlo es imposible. Es como enseñarle a un ciego la luz.

He aspirado unos sorbos de vida cosmopolita. Alguna amiga me compadece, le espantan las grandes ciudades. A mí me gustan aunque debo reconocer que vivir en ellas es otra cosa. Aún así, me doy cuenta que las oportunidades y la clase de vida activa que va con mi carácter están allí. No sé qué será de mi futuro, si me mudaré o todo continuará su rumbo a ninguna parte.

Estas cosas hacen que uno siga con su corazón partío. Aquí está mi vida, mis queridísimos amigos (o sea, mi familia, insisto), mi prima (que si me voy, me la acabo llevando como que me llamo Ninfa), mi casa, el padre de los niños. Allá está el futuro, el trabajo. En medio de todo, mis hijos y yo.

Empezar de nuevo es fácil si uno quiere pero cuando está solo. Las circunstancias hacen difícil para mí tener movilidad por los pequeños y por ellos, precisamente, he de moverme. La eterna paradoja.

Me siento capaz de comerme el mundo a bocados y no quiero seguir con el bozal. Si salgo de esta burbuja, los tiempos es avecinan duros. Si no salgo, mucho más duros aún. No tengo miedo por mí, sólo temo que sufran ellos. Emigrar con niños pequeños asusta. Asusta por ellos, por hacerles cambiar todo su entorno y tener que buscar quien los cuide en un lugar extraño. A mí el miedo nunca me paralizado, bien al contrario, pero no por ello soy menos consciente de los peligros.

Le he visto la faz al futuro. A un futuro que puede ser espléndido, si llega. Pero no será fácil para los tres. Una parte de mí quiere emprender la gran aventura. La otra piensa en los peques. Es lo que tiene ser madre. Tú eres la que menos cuenta. Y así me gusta que sea pero la responsabilidad pesa.

También he comido aeropuerto hasta aburrirme. La larga espera y retraso me dio tiempo para encontrarme dos veces con la impresentable de Aída, de Gran Hermano (oigan, tal cual en la tele, qué ser más desagradable...), ir de tiendas tres veces y recordar a alguien especial que me crucé un día y me confesó, con vergüenza, que a él también le encantan los aeropuertos. Recordé su frase, dedicada a una estrella fugaz que conoció: "puedes pasar con ella horas y horas en la sala de un aeropuerto y no aburrirte, ojalá la huelga no acabe, contigo hasta la comida del avión es sabrosa". También me hubiese gustado a mí tener un compañero de esa categoría. No por necesidad, en realidad estoy en una fase más individualista que nunca, pero no por ello deja de ser bonito compartir. Ahora paso las horas sola en los aeropuertos y en el avión ya no dan ni cacahuetes. Así es la vida.

En fin, en cualquier caso, me siento afortunada de haber disfrutado de un plano profesional que desconocía, recordar que sigo teniendo muchos dones y pensar que hay esperanza.

Ojalá no me equivoque.

14 comentarios:

Patri dijo...

¿Sabes? Me he puesto en tu lugar para intentar aconsejarte... y la faceta de madre pesa mucho. o_Oº

Lo que está claro es que necesitas estar bien y tranquila, que ya llevas mucho tiempo aguantando, así que a lo mejor es bueno intentarlo, ¿no crees? Y sí, insisto, ser madre pesa.

Espero que estés mejor de la artritis, yo sigo en espera de lo que diga el médico (ya queda menos).

Por último, que me alegro de leerte de nuevo.

Besotes muchos.

ninfa secreta dijo...

Gracias, sé que entiendes lo que quiero decir. De todos modos, si hay oportunidad, lo intentaré, eso está claro.

Mi artritis fibromiálgica va mejor pero no estoy al cien por cien aún. Pero he mejorado mucho.

Gracias por seguirme y mejórate mucho!

Beso

tu dijo...

si te sirve de información, nosotros de peques emigramos con mis padres a Bilbao y a Canarias para al final, regresar a madrid, no hemos sufrido nada, de ahí nuestro sin par carácter y sexapeal. :P

ninfa secreta dijo...

Jajajaa! Pues sí, sirve y anima!

treintaytantos dijo...

Bienvenida de nuevo!!

Difícil decisión, te lo digo yo que dejé atrás muchas cosas y todavía echo de menos a mi familia y a mis amigos de toda la vida. Más difícil todavía con unos niños, pero yo pienso que si tú no estás contenta ellos no lo estarán y los niños son los que más fácilmente se adaptan a los cambios.

La decisión es tuya, ya nos contarás.

Y a ver si os mejoráis Patri y tú!!!!
Besos!!

Raul Alberto dijo...

Que lindo leerte nuevamente, besitosss

Patri dijo...

¡¡Gracias treintaytantos!!

Besotes

Toño dijo...

A ver... llegué aquí rebotando de blog en blog hace unos días y he leído todo, y me gusta...
Lo que nos ocupa... Yo he dejado en Santiago a toda mi familia y dos niñas pequeñas a las ¿sabes?, también lo haría. ¡Seguro! Estoy con treitaytantos, los niños enseguida se acostumbran a todo y a todos... y si tu eres feliz, haya a donde vayas, ellos te siguiran encantados, que eres su madre... Yo me hago 2000km de vez en cuando para verlas y ellas siempre me reciben con los brazos abiertos.

Bueno... dicho queda, buff... Saludos.

Toño dijo...

Esto se me ha comido unas líneas...
quería decir que adoro a mis hijas y si tuviese que venirme con ellas... también lo haría. Ea!

santibichos dijo...

Pues los chavales seguro que sufriran un poco, sobre todo al principio, no lo dudo,...pero luego se adaptarán estupéndamente, les gustará mucho Madrid (a mis hijos les encanta!) y enseguida se adaptarán a su nuevo cole, conoceran a nuevos amigos, etc. ¡ojalá nosotros, los "adultos" tuviesemos esa capacidad de adaptación!
Lo que debemos de superar es lo de "los niños son una carga" para hacer cosas...

Chipsoni@ dijo...

Yo me fui con 11 años a un pueblo de las afueras de Málaga.
Se que no parece comparable, pero a los 11 años, dejasa tus amigos, tu cole, tus primos que viven en el piso de al lado, tu abuela en el bloque de enfrente y te larags a un pueblo, mejor, a una urbanización a 3 km. de un pueblo donde para comprar un chupa-chups tienes que pedir a tu mami que te lleve en coche al kiosko (evidentemente a los 14 años todos con motos), donde la gente era pija hasta decir basta y si te veian con un pantalón que no fuera de marca te miraban mal, lo llevé fatal un tiempo, pero encontré mi sitio, hice maravillosos amigos que hoy en dia siguen en mi vida, me eché mi primer noviete (y el 2º) y fui tan feliz como lo hubiera sido en cualquier otra parte.

A los 21 volví a Málaga, pero si alguien me pregunta de donde soy, siempre digo: "De Alhaurín de la Torre, el pueblo con más alcaldes de España".

Ánimo!

TERREMOTO_61 dijo...

Quizàs sea màs duro para nosotros, los niños se adaptan enseguìda a los cambios, para ellos puede ser una gran aventura, un mundo nuevo por descubrir, nuevos amigos, nuevas vivencias..., pero hagas lo que hagas corazòn, seguro que serà para bien.
Besitos...

ninfa secreta dijo...

Gracias a todos por el apoyo... Será lo que tenga que ser, eso está claro. Os mantendré informados...

Letstar dijo...

Apoyo?
Lo necesitas...a claro... de un psiquiatra...eres una persona de edad...rechazada por los hombres y con dos hijos (guapísimos...deben parecerse al padre..jajajaj!!!)
Tienes muy pocos amigos y mucha envidia en tu corazón...
No busques trabajo, dinero, amor, suceso, sin tener JESÚS en tu corazón.
Afirmo que no se volverá tan roto tu corazón ni tendras que ofenderme GRATUITAMENTE....sólo porque tengo la LUZ DE DIÓS , SOY MEDIUN,JESÚS ESTA CONMIGO Y SOY MMUUUUUUUYYYY FELIZ...
Hablo sinceramente , tú podrias ser una gran amiga mía, pero no sabes lo que pierdes...
SI TU ESTRELLA NO BRILLA, NO INTENTA APAGAR LA MIA,VALE!?