jueves, marzo 18, 2010

Tardes gatunas

Hoy tengo el día romántico-bobalicón (si es que esos dos estadios se pueden separar). Debe ser la lluvia, que ha vuelto después de una temporada de sol radiante muy digno de agradecer.

Pero aquí la lluvia vuelve siempre, igual que la nostalgia. Estoy gatuna, con ganas de arrumacos y mimos a espuertas. No es que no me gusten a diario pero, como he dicho ya, hoy estoy bobalicona.

En cualquier caso, mantengo mi postura de intentar que este blog no sea el escaparate permanente de mi alma, aún cuando sé que, de vez en cuando, haré alguno de mis ya legendarios streepteases emocionales.

Mi vida sigue en compás de espera hacia un nuevo giro. Realmente, me apetece iniciar la nueva etapa, la novedad ha sido siempre una de mis pasiones. Vuelvo a estar moderadamente ilusionada, en líneas generales, no porque la cosa sea para no ilusionarse mucho sino porque los golpes enseñan a no olvidar nunca que el corazón es un órgano vital y no puede someterse a muchos desgarros. Pasan factura y te restan la capacidad de entregarte.

Igualmente, sigo creyendo que tal vez sea factible recuperarse de los daños colaterales, seguramente a través de alguien que sea capaz de demostrarnos que la confianza es posible, que el amor es posible, que la serenidad es posible. Pero la experiencia dicta sus normas de cautela y yo la escucho, aunque no cierro puertas. Por eso, permito al tiempo y a los hechos que vayan decidiendo y marcando el camino.

Mantengo mi titánica pelea por la subsistencia y, casi por primera vez, me siento arropada y apoyada en este terreno. He optado por la fe y la esperanza en lugar de el derrotismo y el autocastigo. Por varios motivos: porque sé que la depresión no ayuda en nada y porque hay, no una mano, sino dos, tendidas hacia mí, en todos los sentidos. No es lo mismo caminar por el alambre sujeta y animada por alguien que en perpetua soledad. Quisiera decir muchas cosas en este momento pero considero que es prematuro y peligroso. Más aún de forma pública.

Hoy sólo quiero decir que te echo de menos y que espero poder decirte algún día, sin miedo a perder...

Gracias

2 comentarios:

javier dijo...

fuerza... amiga.

javier dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.