sábado, marzo 06, 2010

El amor en los tiempos del TDT

Sigo con la televisión porque, de verdad, me da mucho juego y no tengo a quién cascárselo, así que os fastidiáis, os toca. Lo bueno de este tema tan profundo es que todos podemos opinar, aunque juremos que no vemos nunca la Digital Terrestre (como se dice ahora) y, de un modo u otro, estamos metidos en el juego.

Como os he adelantado en el post anterior, yo sólo estoy enganchada a realitys basura de Telecinco y Caso Abierto, una serie que ponen en la Sexta los viernes. A los primeros porque los ponen a cualquier hora del día y la noche en la cadena italiana por excelencia -así que, tanto si te gusta como si no, acabas enterándote de la fiesta- y a la serie porque es buena y la única qué sé a qué hora ponen, con pocos anuncios además.

A lo que iba, que hay otro reality infame que yo veo porque no tengo vergüenza: Hombres, Mujeres y Viceversa. Esto es un mercado de carne de gente que quiere salir en la tele a cualquier precio y, por eso, van allí a "buscar el amor". Casualmente, siempre están los mismos. Los reciclan de pretendientes a tronistas (éstos son los que eligen entre los que hacen el indio para conquistarles), salen con una y les dura dos días y vuelven al programa. Es un espectáculo penoso y, por lo tanto, igual que el circo romano, muy entretenido.

Las titis son todas niñas muy jóvenes pero con muchas horas de vuelo, silicona en cantidades industriales ( y cuando digo industriales es que no bajan de una talla 110), postizas hasta decir basta. Como he dicho en cientos de ocasiones, yo estoy a favor de la cirugía estética pero basta echar una miradita -femenina, al menos- para darse cuenta de que en esas clínicas se debe de pagar al peso, porque si no, no me lo explico. Acuden semidesnudas o, como una que salió ayer, vestida con un traje de noche a las doce del mediodía y hacen regalos estúpidos al ínclito.

Ellos son la versión masculina de tanta frivolidad: megacachas de gimnasio (hasta el exceso), llenos de tatuaje y con poco en la cabeza. Se supone que van a conquistar o ser conquistados pero el asunto es que todo este montón de chavales se juntan por las noches en una discoteca conocida de Madrid (famosa por su dudoso ambiente...) y se acuestan todos con todos. Al día siguiente, se acusan unos a otros en la pequeña pantalla y, venga, a seguir rizando el rizo.

A mí no me parece mal, ya os digo. Lo que no entiendo es por qué sacan siempre a los mismos zorrones, si las normas del concurso son portarse bien y buscar el amor... Luego, a la productora se la fuma, lo que quiere es cuanta más polémica, mejor. Así que me da la sensación de que el que no se tira a media docena es tonto/a lava.

Lo mejor fue cuando un chico ex torero se enamoró/encaprichó de verdad con una de sus pretendientas y dijo que se salía del juego y que quería a la individua. La niña no daba crédito, no le creía (¿por qué sería...?), lloró y lloró mientras no sabía cómo quitárselo de encima... Pobre muchacho, era una monada. La nena empezó a salir con él para no quedar como una mala pécora pero me apuesto la nariz (que es de las pocas cosas valiosas que tengo sin pagar a plazos) a que ya lo ha mandado a paseo. Y es que no se puede ser, así, hombre, que aquí estamos para el cuento y no se puede andar con sentimentalismos horteras. Si es que no sé dónde vamos a ir a parar.

La verdad es que nosotros con 20 años no estábamos tan resabiados ya y no nos tirábamos a todo quisqui porque nos educaron así y porque, además, estaba mal visto. Este tipo de comentario me recuerda a mi madre hablando de "sus tiempos" pero, honestamente, no envidio esta actitud ante el sexo y las emociones y no por moralidad, que a mí me gustan el sexo y los hombres más que comer con los dedos pero todavía creo que nunca habría llegado a esta venta de carne por un puñado de... planos.

Pues eso... ¡Que viva el amor!

9 comentarios:

Sonia dijo...

Joder, yo que ahora trabajo en una peluquería y que a pesar de no sintopnizar ni la cuatro, ni telecinco, ni la sexta, me tengo que comer con patatas todas las horteradas del gran hermano, de los mujeres y hombres y del mira quien baila, te apoyo: yo tampoco soy una mojigata, pero esto ya es pasarse de rosca.

Un besazo morena!

Fran dijo...

¿Pero qué programas me ves alma de dios?
Yo ya dije que tengo borrada telecinco de las memorias de la tele pero he oido habler de ese programa en algún blog y según cuentan son todos actorcillos y modelis contratados para hacer ahí el paripé.

Angel dijo...

No me haré el puro ni dire que no lo he visto nunca porque seria mentira. Alguna que otra vez he contemplado el espectaculo.
Resulta embarazoso contemplar lo que algunos estan dispuestos a hacer por un minuto, o unas semanas, de gloria.

Amadeus dijo...

Tienes razón, cuando el cuerpo no es nada más que una mercancía, carece de importancia…
Estas emisiones no son nada más que el último avatar de la muerte de la inteligencia y del sentimiento.
Un beso.

María dijo...

Un mercadillo de carne donde la silicona y los músculos son mera imitación y donde el objetivo es hacerse famoso y follar ( y perdona Ninfa la palabra pero el tema me toca...)
Besos!!

Rachael dijo...

Los programas basura son como la comida basura: uno se los come y reconoce que es basura, pero una basura barata que entretiene y engancha.
Como todo en esta vida, el secreto está en la dosis.

divan dijo...

Prostitucion catódica para amantes de la casquería fashion

La fotógrafa... dijo...

Sagrado vicio, mira que la critico hasta el hartazgo pero sigo pegada de ella.

Crika dijo...

o sea..que no me pierdo nada, Ninfi, por ver entre fantasmas como hice ayer para un ratico que puedo tirarme a ver la tele :P
Prefiero chatear o blogger aún así a perder el tiempo viendo a la gente decir tonterías por hacerlo en público (al menos en la red es más o menos anónimo)
¡Veeeenga, Ninfa, apúntate al casting del siguiente gran hermano y PROMETO VERLO Y VOTAR! jijiji
Besos cuarentones