lunes, febrero 14, 2011

Funambulismo existencial

Es curiosa la ironía de la vida. En cuanto empiezo a reconciliarme con ella, a dar gracias a todas horas por todo lo que tengo, a sentirme realmente afortunada... ella siempre se empecina en ponerme en el alambre.

Estoy ilusionada con nuevos proyectos, muy personales y solitarios (en el mejor sentido) todos ellos. He vuelto al gimnasio con renovadas fuerzas, dejándome allí toda la adrenalina y espero que algo de grasa. Me hace sentir bien, el cuerpo y el alma se hacen ágiles cuando caminan juntas y se preocupan al mismo tiempo de cosas tan importantes y tan estúpidas como sentirse a gusto dentro del cuerpo de uno. A mí, que soy una purista, me gusta bastante el mío. Obviamente, me gustaba mucho más a los veinte pero vestida doy el pego y desnuda, gracias a la miopía testosterónica de los hombres, estoy espléndida.

Lo mejor es sentir que ganas fondo en el sentido más amplio de la palabra. Al tiempo que me mato a correr en la cinta recito mantras que me recuerdan que soy luz, que todo estará bien, que lo aparentemente negativo me permitirá mejorar y acceder a mi yo más grande. No resulta fácil ver que las circunstancias se afean sin que sepas por qué pero, en cualquier caso, estoy aprendiendo a sentirme bien con mi conciencia y mi cerebro un poco más tranquilos.

Mi subconscientet tiene que aprender aún mucho para no atraer porquería, son años de condicionamiento negativo. Soy un perro de Paulov siempre preparado para que no le den de comer. Un perro un poco gilipollas.

No me da la gana de creer que todo el mundo es malo, que mis hijos no tendrán estabilidad sólo porque su madre no es perfecta ya que está dispuesta a fregar la oficina si hace falta con tal de que ellos tengan la vida que, sin ninguna duda, se merecen. Hoy era el día de los enamorados, creo. Lo bueno de los giros vitales es que, de pronto, las prioridades se ponen en su lugar y te dejas de paridas como enamoramientos y demás para recordar que lo único importante es vivir tranquilo, pagar las letras, poder llenar el carro de la compra y darse algún capricho de vez en cuando.

Supongo que el amor sigue dentro de mí (yo soy así de petarda) pero se diluye entre preocupaciones mucho más grandes, como no dar la talla o pensar que has defraudado o que ya ni como persona eres bien considerada por quien fue mucho más que un amigo, al menos para mí.

No voy a derrumbarme, no voy a creer que no tengo futuro. Tengo miedo, lo reconozco, y de alguien de quien nunca he sido capaz más que sentir amor o, eso es también verdad, dolor ciego pero natural, al fin.

Necesito un coche nuevo, el mío es apenas una chatarra. Me ilusiona tener algo así mío sólo. Elegir el que me dé la gana (bueno, el que pueda...), probarlo y hacer preguntas en los talleres como los tíos, probarlo y vivir la sensación de llevar un coche que, seguramente, jamás tendré... pero, ¡qué coño, lo he conducido!

Así que sigo empeñada en pensar que todo irá bien, porque me lo merezco, porque estoy protegida por mi propia luz y la de todos los que me aman, que el equilibrio volverá y, con o sin amor, soy una mujer completa. Tal vez no estar en mi espacio natural dé la impresión de que no soy esa mujer inteligente que un día alguien vio en mí, quizás porque mi necesidad de trabajar en cosas diferentes para las que he nacido me hacen pequeña a los ojos del mundo. Pero ya casi no me acuerdo de eso. Yo sólo veo los de mis hijos...

Y son enormes.


5 comentarios:

Chipsoni@ dijo...

Nuestro empeño es lo único que no nos pueden arrebatar.

Ánimo, amiga!

Jav dijo...

Impresionante, la última frase es espectacular.

La referencia de esos ojos enormes que te observan, esta cargada de fuerza y mucha energía, que no sea una forma de terminar este post, que sea tu bandera cada día.

Besos Ninfa, te sigo leyendo

ninfasecreta dijo...

Muchas gracias, chipsoni guapa.

Gracias a ti también, Jav, por seguirme y apreciarme. Tienes razón, esos ojos tienen toda la energía positiva que puede caber en un ser humano. Imagínate un ser de luz, como es un niño.

Besos a los dos

Amaranta dijo...

Ay niña, esa canción está muy triste. Te mando un abrazo de oso

ninfasecreta dijo...

Muchas gracias preciosa. Es triste pero, es tan hermosa...

Cómo es posible que la tristeza pueda ser bella? Así somos los humanos... unos chiflados.

Besos