martes, abril 08, 2008

Stand by

Se avecinan cambios. Estoy en un tris de comenzar a compartir piso. Se supone que es una buena noticia pero no puedo evitar cierto miedo escénico a que las cosas salgan mal. Viene una mujer, con sus costumbres, sus manías, su modo de vida con la que puedes encajar de lujo o de pena. Ahí reside el peligro.

Espero que comience mi buena racha y salga bien este experimento. Por de pronto, internet saldrá a mitad de precio, el piso más barato y las facturas un pelín menos. En realidad, por lo general, a mí me gusta convivir. Estos días está en casa un miembro de mi familia (esos amigos que conforman mi familia real y no la de sangre) y lamentaré que se vaya.

Había olvidado lo que era sentirse acompañada de adultos en casa. No me disgusta vivir sola, lo he hecho en varias ocasiones y tiene sus ventajas pero, definitivamente, yo soy un animal social. La vida me resulta más fácil en compañía. Mi amigo me hace un cafecito dulce que yo nunca ne prepararía y yo alucino de encontrarme alguien que hace algo por mí, para variar.

En estas ocasiones sí envidio a las parejas. T. está felizmente casado con una gran amiga también, claro. Tienen dos pequeñecas preciosas y han pasado innumerables dificultades. Llevan media vida juntos y ahí están. Así, cuando llega la noche y me pongo a echarles la bronca a mis hijos porque no han hecho los deberes, porque se les olvida todo, porque me cuentan mentirijillas y me desquicio, pienso en que las cosas serían más sencillas si se pudiese descargar algo de responsabilidad en otro, aunque fuese un ratito. No me gusta nada ejercer de mala de la película constantemente pero, a veces, es necesario y otras, inevitable. Soy asquerosamente humana.

La vida continúa, fluye, sin mucha emoción pero sin mucho lío que, para quien conozca mi trayectoria, no es moco de pavo. Estoy abriéndome a conocer gente diferente, que me aporte algo y que me acepte tal cual soy. Ahora mismo ya casi me presento así: “Hola, soy Ninfa y no estoy disponible para el sexo fácil. Gracias”. A alguno le resulta chocante, a otro ya le sirve para irse por donde ha venido y también los hay que no se amilanan ante nada (ésos son los que me gustan a mí).

Una sabia amiga me dijo no hace mucho que, cuando llegó a encontrarse en la misma actitud vital que yo en este momento _consistente en no tener aventuras que me hastían con tipos que, en otras circunstancias, no podría ni soñar con rozar mi piel_ había tomado una decisión: no dejarse “tocar por ningún tío que no me hiciese sentir como una princesa, así me tuviese que matar a pajas”. Muy gráfico pero una verdad como un templo.

Ahí estoy yo ahora. Si me quieren pasear, rondar, ilusionar… adelante. Si quieren “aquí te pillo, aquí te mato”, tengo la amabilidad de ahorrarnos a ambos una pérdida de tiempo. Mi apuesta es conocer a alguien que quiera conocerme. Y si no quiere, que le den. Puede que continúe sin encontrar nadie que merezca la pena pero, desde luego, no hay peligro de que me equivoque demasiado.

Esta temporada, mis amigas libres de toda la vida, resabiadas de toda la vida como yo, están felices como perdices en un profundo y afortunado estado de enamoramiento/estupidez transitoria. Y me voy dando cuenta de que me gusta lo que tienen, lo que desprenden, cómo se sienten. Aunque tenga un final, están viviendo con toda intensidad. No sé si eso me pasará a mí, primero tendría que conocer a alguien que me haga sentir como la princesita que reclamaba mi querida S., pero reconozco que estaría bien. Muy bien.

Ahora me encuentro en “stand by”, sin pretender ser nada más que yo misma:
defectuosa y fascinante.

Como cualquier mujer.


17 comentarios:

Félix dijo...

Espero que tengas suerte. Meter a alguien en tu vida ya es complicado, pero meterlo en tu piso y sin conocerla.....

Lo dicho, suerte.

Pau Llanes dijo...

Hola... llevo un rato conociéndote, bueno, unos días... leyendo tu personaje... Imagino que tal confesión te habrá puesto en alerta, más teniendo en cuenta esa deliciosa coquetería que has escrito al respecto (coquetería en sentido Kundera, por supuesto: "una promesa de orgasmo sin compromiso")... Pero no temas, mujer, sólo quería decirte que te leo y que me gusta lo que leo, cómo lo dices... Suelo ojear rápido pero miro lento... Por eso me he tomado unos días para ir conociendo a tu ninfa secreta... A mí me gusta también que me lean despacio, con tiempo, y también con un "tempo" determinado, un ritmo... Aborrezco los sobresaltos y las urgencias que no sean por mandato natural... Por cierto, ¿por qué os ha dado a todas ahora por querer que os traten como princesas?... me imagino que es un abracadabra que habéis leído en alguno de esos libros de autoayuda femenina u oido en alguna película deliciosamente femenina, o se ha puesto de moda en la jerga de la Internet... Es que llevo un tiempo leyéndolo o escuchándolo y ya empieza a convertirse en una frase desemantizada (es decir desimantada) de tanto manosearla a veces con desidia (que no creo sea tu caso)... ¿Princesa? No sé... casi siempre las princesas eran rematadamente cursis, bobaliconas o enamoradizas... A mí me han gustado más las reinas, como Ginebra o Cristina de Suecia, y su pulsión de mujeres apasionadas (aunque con miedo) aun a pesar de su dignidad y deocoro real... Son quienes sabiéndose reinas prefieren utilizar esa "carga" como adjetivo... Una princesa quiere decir princesa en sustantivo... Bueno, tampoco está mal ser princesa si aspiras un día a ser reina, por lo menos consorte... Yo jamás querría ser Rey ni príncipe ni nada de eso... A un hombre como yo lo que le gusta es que le traten como hombre (en la acepción cada vez más minoritaria de masculino, heterosexual y con sentimientos fuertes a la vez que ternura, que no me desdice por supuesto)... Si quieres conocerme te dejo, no es que te invito... Invitar a alguien a conocernos es una declaración de impostura, ninfa secreta... es que ya estamos provistos de nuestro disfraz más encantador e hipnótico... Aquí, en donde sólo tenemos ojos y pestañas... conocer es enredar nuestras pestañas sin mayor recompensa que disfrutar de nuestra lectura y sonreirnos invisibles, también ciegos... Un ciego no conoce por su vista, sino por el resto... Bona nit... que leas bien y escribas igual que escribes, es decir de p.m... saludos... Pau

Ninfasecreta dijo...

Querido Pau, me ha gustado mucho tu comentario por muchas cuestiones.

Cuando me preguntas por qué todas queremos ser princesas, me ha apetecido responderte lo primero que se me ha venido a la cabeza: porque los hombres nos tratan como basura...

La expresión "princesa" no es mía en realidad, si te fijas es de mi amiga. Me hace gracia lo de reina porque así es como me han llamado dos hombres importantes en mi vida en juego de palabras entre mi nombre real y lo que pude ser (o fui, qué sé yo) para ellos. Y suelo decir que han de tratarme como una reina si quieren tenerme. Como otras mujeres buscan maltratadores, yo siempre he apostado por los bientratadores... Y de elegir una reina yo siempre, siempre me sentiré más cerca de la fuera de su tiempo Leonor de Aquitania... Y a mí nunca me han tratado como a otra cosa que a una mujer porque, defectuosa y todo, no cabe la menor duda de que lo soy.

Yo he de invitar a conocer, porque quien ve sólo disfraz no me conoce, sólo me distingue. Incluso quien me lee, si me conoce o incluso no, sólo ve lo que quiere ver porque, como bien sabes... Nada es verdad ni es mentira, todo es según el color con que se mira...

Gracias por tomarte la molestia de leer todas mis extraña locuras sólo para cuerdos..

Un beso

Pepe dijo...

Pues mucha suerte con tu compi de piso y con el potencial paseador que, con toda seguridad, no tardará en aparecer y tratarte como a ua miembra de la nobleza, ya sea reina, princesa o baronesa.

Y gracias por el enlace.

angelos dijo...

Es bueno esperar lo inesperado y dejar que la vida nos sorprenda.

Besos



Pd: No se porque, pero no me sorprende que te sientas mas identificada con Leonor que con cualquier otra reina.

Félix dijo...

De acuerdo, de acuerdo, Ninfa, te presto mi frase, pero deja de intentar sonrojarme.

Ninfasecreta dijo...

Angelos... porque eres culto e inteligente y sabes leer más allá de las letras...?

Félix, querido, créeme no es mi estilo, para nada, el peloteo y la loa vil al blogger de turno (antes bien, soy una crítica feroz y por ello permanezco en silencio) pero es así. Te admiro y yo no admiro a casi nadie.

Gracias por tu frase. Por todas.

Un beso

ch dijo...

Pero bueno,¿quien dijo miedo?Aunque reconozco que tiene su riesgo compartir piso, fíate de tu buen ojo, que para eso ya tienes experiencia en el tema. Yo me alegro, te verás un poco más desahogada, y si hay buen rollo, podrás compartir algo más que gastos, realmente espero que sea eso lo que pase; pero claro, también me preocupo porque no sé donde voy a dormir ahora cuando vaya a Madrid; precisamente ahora que la opción del otro piso (de quien tu sabes) tampoco me apetece mucho.
Me doy por aludida cuando hablas de las que estamos en un "profundo y afoprtunado estado de estupidez/enamoramiento transitorios" (si te fijas pongo primero lo de estupidez). Aunque efectivamente me siento así, algo bobita, es cierto, creo que no he perdido el norte y espero no perderlo nunca, y desde luego quiero sentirme libre el resto de mi vida, dure esto o no (que esperemos q si)tanto en cuanto a mi capacidad para decidir por mi y mis hijos, como para correrme unas juergas por ahí, cuando se dé la ocasión, que además me apetece un montón (tengo todavía la espinita de semana santa).
Por otra parte, coincido con el resto de opinantes, que no te conformes con alguien que te haga sentir princesa cuando lo que tú te mereces es que te traten como una reina!! No voy a redundar en esto, pero si decirte, ahora que lo estoy experimentando, que no te conformes con menos. Las que valemos mucho tenems q tener al lado a alguien que nos merezca, q esté a nuestra altura, que reconozcan lo q valemos y nos traten en correspondencia; ya tenemos un camino andado y no podems conformmarnos con la mediocridad.
¡A ver q tal te va en esta nueva andaina! ¡seguro que bien!

Marta dijo...

He llegado hasta aqui por medio del "Feo". Me gusta la descripción de ti misma en tu perfil. Te leeré despacio.

Un saludo.

Solitaire dijo...

Hola:

¡Qué compleja eres! "Hola, soy Ninfa y no estoy disponible para el sexo fácil. Gracias". Pues, entonces, ¿para cuál?, ¿para el difícil? ¡El sexo es muy fácil! Primitivo y primario. Somos nosotros quienes lo hacemos difícil, quienes lo confundimos y anatematizamos. No seré yo quien repruebe la masturbación; antes al contrario: es una práctica sexual muy sana (y muy rechazada en determinadas circunstancias). Pero no me negarás que el sexo compartido añade la posibilidad del otro.

Ah. Que no es eso. Que lo que deseas es la seguridad del otro, su compañía, su fidelidad y comprensión. ¡Yo también! ¡Todos lo queremos! Y a todos se nos escapa, como sin duda sabes y como sabrán tus amigas tarde o temprano, porque eso sí es difícil.

Siempre soy sincero contigo. Creo que sabes muchísimo más que yo sobre el sexo, el amor y el desamor; pero creo que tienes miedo. Conoces bien el sueño de las princesas, y conoces el amargo despertar. Quisieras (y tienes todo el derecho a ello) lo mejor para ti y para tus hijos, y sabes que nunca ha habido ni habrá príncipes sino hombres imperfectos, en el mejor de los casos, dispuestos a un compromiso más o menos inestable.

Compleja y exigente. Perfecto. Una vez más, tienes derecho a ello. Recuérdalo cuando decidas dejar el "stand by" (que tan ajeno a ti presumo cuando miro tu fotografía) por el Stand By Me.

Saludos.

Ninfasecreta dijo...

Querida Ch:

Obviamente, te encuentras entre las dos afortunadas amigas enamoradas y correspondidas. La primavera me sienta mal, me pone tristona, me baja la moral. Espero que, como cada abril,al llegar mayo se me pase.
No me conformo, ya lo sabes, por eso camino sola hace tanto. No porque busqeu un príncipe, quizá porque no busco de modo efectivo aunque eso no implica que no desee, que no es lo mismo. En mayo me pasaré, casi seguro, los dos puentes por ahí, así que tenemos un par de juergas pendientes, que falta me hacen. Un beso

Solitaire...

no te creas qeu yo le doy mucho mérito a la fidelidad, más a la complicidad, a la emoción, a la química. No suelo preocuparme de lo que hacen los hombres cuando no están a mi lado, con que no me lo cuenten, me vale.

Y, aunque lo parezca, no tengo miedo. Lo único que temo es no volver a sentir, no encontrar a nadie que saque lo mejor de mí, o lo que me gustaría mostrar. Me da miedo que ésto sea todo...

Y sí, soy tan compleja que me doy asco pero algunos que me conocen muy bien... saben qué tecla tocar. Aunque nunca haya sido mi pareja.

En fin, maldita primavera..

Ninfasecreta dijo...

Querida Ch:

Obviamente, te encuentras entre las dos afortunadas amigas enamoradas y correspondidas. La primavera me sienta mal, me pone tristona, me baja la moral. Espero que, como cada abril,al llegar mayo se me pase.
No me conformo, ya lo sabes, por eso camino sola hace tanto. No porque busqeu un príncipe, quizá porque no busco de modo efectivo aunque eso no implica que no desee, que no es lo mismo. En mayo me pasaré, casi seguro, los dos puentes por ahí, así que tenemos un par de juergas pendientes, que falta me hacen. Un beso

Solitaire...

no te creas qeu yo le doy mucho mérito a la fidelidad, más a la complicidad, a la emoción, a la química. No suelo preocuparme de lo que hacen los hombres cuando no están a mi lado, con que no me lo cuenten, me vale.

Y, aunque lo parezca, no tengo miedo. Lo único que temo es no volver a sentir, no encontrar a nadie que saque lo mejor de mí, o lo que me gustaría mostrar. Me da miedo que ésto sea todo...

Y sí, soy tan compleja que me doy asco pero algunos que me conocen muy bien... saben qué tecla tocar. Aunque nunca haya sido mi pareja.

En fin, maldita primavera..

Ninfasecreta dijo...

Bienvenida, Marta. Espero que te quedes mucho tiempo...

Solitaire dijo...

Hola:

Aunque no haya príncipes, sí que hay hombres que podrían emocionarte. Yo he querido decirte que esa emoción no es permanente, que tiene sus altas y sus bajas y que puede acabar en todo lo contrario; pero claro que puede darse. Se trata de encontrar a la persona adecuada, e insisto: es muy difícil, mas no imposible.

¡Ánimo!

Chipsoni@ dijo...

Aun así amiga mía, te diré que tuve de esos dos periodos, dos, el primero de los cuales duró 6 meses de abstinencia tontal + 3 de relación con quien resultó ser un Don Juan impostor al que 'no le gustaban las chicas fáciles' volvió una etapa de frivolidad de poco más de un año y empezó mi 2º periodo en el cual pasé casi 8 meses de cierre en banda, hasta encontrar a alguien que me trató y me trata como a una igual y me mima ni más ni menos que como él se deja mimar.

Paciencia.

pd: tú siempre serás una princesita, porque eres más tierna y sutil que rotunda y fuerte, aunque también lo seas.

Chipsoni@ dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Pau Llanes dijo...

Hola, soy Pau Llanes... (martes, abril 15, 2008)

AVISO: ALGUIEN HA SUPLANTADO LA IDENTIDAD DE PAU LLANES Y VA HACIENDO COMENTARIOS DESPECTIVOS EN MI NOMBRE EN BLOGS CONOCIDOS Y DESCONOCIDOS...

Como saben los que asiduamente vienen a “Arterapia Sentimental” ése no es mi estilo ni modo de expresarme en los comentarios en vuestros blogs… Los que entráis indignados sabed que yo lo estoy igual o más que vosotros… y espero que con ayuda de todos podamos librarnos de esa plaga lo más pronto posible. Os agradecería consejos al respecto. La prueba más evidente de esta suplantación la tenéis en el logo de Blogspot que aparece a la izquierda de los comentarios auténticos, ya que yo siempre los hago desde mi cuenta. En el caso del/a impostor/a su logo es un peón de ajedrez, es decir anónimo… Lo que hace es direccionar a la URL de este blog… Por favor, os ruego borréis esos comentarios que no me pertenecen. Gracias por vuestra comprensión y disculpad estas molestias indeseables… Sed bienvenidos siempre a la lectura de “Arterapia Sentimental”… Un abrazo: Pau Llanes, su servidor...