martes, marzo 25, 2008

Donde sea que hoy estés

Aquí estoy de nuevo. Me he dado un descanso emocional, laboral y literario durante la pasada semana. Volví a mis tierras de penumbra a ver cómo llovía y, sobre todo, a empaparme del cariño de los míos. He de decir que tres días y medio (que es, al final, en lo que se queda) no llegan para nada. Incluso me hice una agenda para intentar ver a los que me fuese posible. No faltaron los indispensables, claro, pero sí se me han quedado muchos abrazos pendientes.

Hoy estoy mejor pero el domingo y el lunes ejercí de gallega morriñosa a conciencia. Me costó mucho irme y no me suele pasar. No son los lugares lo que añoro, son las personas, mi gente. Fue un puente de descubrimiento para mí. Recordé las charlas desenfadadas y las profundas que sólo puedo mantener con mis amigas del alma sin temor a ser juzgada, sabiendo que me conocen, que no me hace falta ya explicar casi nada. Recordé la sensación de tener una familia donde acudir con los niños mientras los mayores bebemos, desvariamos o arreglamos el mundo. Recordé que echaba de menos unos brazos cálidos entre los que dormir sin prisa por salir de cama (uno de mis deportes favoritos) y que esa necesidad _sí, también recordé que podía tener esa necesidad_ no va a ser colmada. Recordé cuánto echaba de menos la complicidad, ese humor cáustico bidireccional que tanto me divierte y que, normalmente, no tengo con quien practicar. Recordé que hay personas que me importaban, me importan y que nunca estaré en sus vidas.

De todos modos, nadie me quita el placer de unas copas y una charla inteligente con mi prima (arruinadas por contingencias comunes), las risas cómplices y malintencionadas de mi querida A. y su novio, la ironía de mis hermanas caribeñas y la lengua viperina de algún gallego con mucho peligro. Hubo momentos tristes también. Momentos de pasar páginas que pudieron haber sido _o eso creímos_ pero no serán. En cualquier caso, fueron unos días vividos, que es lo que a mí me gustan sentir de la vida.

La Operación Retorno no me perdonó y, tras meterme entre pecho y espalda un cocido gallego de “muerte”, subí al coche y en sólo NUEVE HORAS, llegué a Madrid. Me sorprende mucho que se cree este terrible atasco. Me sorprende que haya gente que año tras año pase por esto porque lo que es mi menda, una y no más santo Tomás. La próxima en avión o viajaré al día siguiente ¡Voto a bríos!

Sin embargo, la laaarga caravana me la tomé con filosofía (a ver…) y me dio tiempo de reflexionar sobre todo lo divino y lo humano. Han sido unos días renovadores. El ver algunas caras me sirvió para darme cuenta de cuánto necesito o quiero (no sé muy bien la diferencia) quitarme la armadura. Me fui de mi Galicia con tristeza, pensando en cuánta gente que me quería dejaba atrás y cómo caminaba, sola, hacia un lugar donde nadie me esperaba. Me dolió un poco. Al final, todos queremos llegar a “casa”. Y el hogar lo conforma el sentimiento, la compañía, la complicidad, la capacidad de compartir.

Pensé en mis sentimientos dormidos a la fuerza, en la sensación de no ser correspondida o de sí serlo cuando no corresponde, en sentirme llena con casi nada y en que no tengo ese casi nada… Me di cuenta de que quiero que alguien me espere al llegar a casa o al final del camino.

Lo mejor de todo es que me di cuenta de que ya no tengo ganas de fingir más. De que no quiero enfundar más mis sentimientos, de que no me importa sufrir si así puedo gozar. Y de que quiero encontrar a alguien que sienta lo mismo.

Es difícil, ya sé. Pero sé lo que quiero. Quiero encontrarte. Quiero llegar a casa y dormir entre tus brazos.

Donde sea que hoy estés.

10 comentarios:

Luissi dijo...

Somos una amalgama de sensaciones, no siempre consistentes

Canta Calamaro:
"sólo estoy sólo y estoy buscando esa alguien que me está esperando,
que me entienda, y si no me entiende alguien que me comprende
alguien para recordar de memoria cuando estoy de viaje, cuando estoy muy lejos y
soy un vagabundo y camino bastante
alrededor del mundo
pero quiero volver a mi casa, a alguna casa
para encontrar a esa princesa vampira que respira
que respira y me mira"


pero claro, lo hace después de decir todo esto:
"Soy vulnerable a tu lado más amable
soy carcelero de tu lado más grosero
soy el soldado de tu lado más malvado
y el arquitecto de tus lados incorrectos
soy propietario de tu lado más caliente
soy dirigente de tu parte más urgente
soy artesano de tu lado más humano
y el comandante de tu parte de adelante
soy inocente de tu lado más culpable
pero el culpable de tu lado más caliente
soy el custodio de tus ráfagas de odio
y el comandante de tu parte de adelante
perdiendo imagen a tu lado estoy mi vida
mañana será un nuevo punto de partida
soy vagabundo de tu lado más profundo
por un segundo de tu cuerpo doy el mundo
que más quisiera que pasar la vida entera
como estudiante el día de la primavera
siempre viajando en un asiento de primera
el comandante de tu balsa de madera
que más quisiera que pasar la vida entera
como estudiante el día de la primavera
siempre viajando en un asiento de primera
el carpintero de tu balsa de madera"


Yo quiero ser su parte de adelante, y la de atrás, y mucho más ... (con lo de que sea mi casa, incluido), pero sobre todo no pienso olvidarme de disfrutar este camino mientras llego

Solitaire dijo...

Hola:

"Me fui de mi Galicia [...] hacia un lugar donde nadie me esperaba". Pues no, señora; ya ves: algunos te esperamos en tu rincón virtual.

Otra gran entrada. De nuevo muy bien escrita. Enhorabuena también por "no enfundar más tus sentimientos" (no solo es bueno para uno mismo; también para los textos).

"Quiero llegar a casa y dormir entre tus brazos". Te acompaño en el sentimiento :)

Saludos y buena suerte (donde sea que hoy esté).

Y sin embargo dijo...

Me alegro por tí, aún no lo tienes pero sabes lo que quieres. Has dado un paso muy grande hacia delante. Yo sigo buscando sin saber lo que busco.

Biquiños.

SexTypeThing dijo...

De el poco tiempo que tengo leyendote, este el post mas hermoso y sincero que te he leido...

Me alegro escucharte de esa manera!

besos!

chipsoni dijo...

Nada más: ojalá no se te vuelvan a chuchurrir las ganas (o a chuchurrirtelas alguien), porque me temo que no es la primera vez que levantas tu naricita valiente y decidida y... ponnnn.

Ánimo amiga, yo tarde 2 años, 4 cabronazos e incontable morralla en encontrar a 1 que mereciera la pena.

Lo importante es no tirar la toalla o no volverse a calzar la puta armadura.

Ninfasecreta dijo...

Pues gracias a todos y, sí, mi Soni, tienes mucha razón. Trataré de permanecer al margen de tanto memo y esperar algún milagrito...

NO me gusta mi armadura, chirría por todas partes...

angelos dijo...

El miedo a sufrir tiende a vedarnos momentos de felicidad. Al final, por mucho que nos empeñemos, uno tiene que vivir igual que siente.

Besos Ninfa



Pd: Tal y como dijo Solitaire, algunos te esperabamos aqui, en ésta tu casa. Se que no es lo mismo, pero al menos espero que te llegue nuestro (o mi) cariño. Al menos hasta que aparezca aquel que nunca sabrá lo que le debera a un atasco.

Ninfasecreta dijo...

Muchas gracias Angelos y Solitaire. Es un honor que alguien siga esperando estas letras.

Aquel no sabemos si aparecerá, puede ser que no pero, al menos, me permitiré intentarlo.

Muchos besos

Pepe dijo...

Preciosa entrada.
Me alegro de que te hayas despojado de la armadura y de que empieces a ver desde otro prisma. No es bueno que el hombre esté solo -el lenguaje políticamente correcto me resbala, encuentro absurdo lo de meter el femenino cada vez-.
Con optimismo e ilusión, verás como se conjuntan el don de la ubicuidad en el momento oportuno, y esos brazos te estarán rodeando como te mereces.
Besos.

Ninfasecreta dijo...

Gracias, Pepe. Ojalá tengas razón, me falta fe pero hay que darse oportunidades. A ver si soy capaz...