jueves, enero 10, 2008

Recuerdos de una Ninfa adolescente

Me pongo a escribir más imbuida por esa sensación de deuda con mis lectores que otra cosa. Cuando abandono un tiempo el blog me siento como si estuviese faltando a una cita importante. Ocurre que hay días, como el de ayer sin ir más lejos, en que no tengo nada que contar más allá de mi bajo estado de ánimo por esos problemas cotidianos que hacen de mi vida una permanente carrera de obstáculos.

Rebuscando en bolsas aparcadas de la mudanza encontré un viejo diario de mis doce tiernos años. Siempre he renegado bastante de él, por lo pueriles que resultan las cosas que se cuentan a esa edad. Ahora, con la altura _ENORME_ que dan los años me encontré releyendo los últimos capítulos. Mi diario terminaba con el final feliz de la penosa historia de mi primer amor, un atractivo acróbata de 17 años (yo tenía 14 al final del librito).

Aunque tengo una memoria prodigiosa para según qué, que no puede resultar más paradójica teniendo en cuenta lo extremadamente despistada que soy al mismo tiempo, no recordaba con tanto lujo de detalles aquel primer beso, aquel reencuentro, aquellas palabras románticas enunciadas por primera vez en alto. Terminé de leer con un regusto dulce y un poso de ternura por aquellos dos adolescentes cuya vida se proyectaba en una semana o un mes. Me encantó volver a sentir esa emoción, esa esperanza, esa fe en amar y ser amada. Esa inocencia y esa pureza de sentimientos.

No pasó de ahí. El muchacho se fue a vivir a Madrid y yo me pasé el resto de mi vida (unos cuatro años) deseando vivir en la gran ciudad para reencontrarle. Paradojas del destino, aquí estoy, siempre lejos del amor, esté donde esté.

Pero qué diablos… Qué bonito era tener esa creencia ciega en amar para siempre (aunque fuesen dos meses) a la ilusión de turno. Debo decir en mi defensa que a mí este chico me trajo por la calle de la amargura mucho tiempo.

Me encantaría ser capaz de perforar la chapa y entrar a reencontrar a esa tierna chiquilla que sueña y recrea durante años el sentimiento de ese beso que no volvió a revivir hasta los 20 años, momento en que apareció mi primer amor de verdad. Dejé de escribir diarios porque, tarde o temprano, alguien lee tus intimidades y mi sentido del ridículo padecía sólo con pensarlo.

Encontré más cosas. Fechas de comienzos y finales de relaciones, fechas de cumpleaños de mi chico preferido del momento, algún posavasos, un par de apasionados poemas de esos en los que juras que SIEMPRE querrás, siempre sufrirás y “nadie te amará como yo…”.

Miro ahora a mi niña, que sólo tiene siete años y aún conserva esa fe ciega en su madre, y espero para ella toda la ilusión que, en cierto sentido, a mí ya me falta. Precisamente hace dos días, tras solucionar un pequeño gran problema que la tenía sumida en un mar de lágrimas me preguntó: “Mami, ¿por qué cuando yo lloro por algo, tú siempre lo solucionas todo?”. Fue tan gratificante como un poco triste.

Le dije que porque era su mamá, la quería más que nadie en el mundo y las mamás estamos para solucionar todos los problemas de nuestros niños. Mientras, pensaba que no era capaz de estabilizar mi vida y, por ende, aunque no lo sepan, la de ellos.


Y, aunque sé que he conseguido mucho, siempre parece que no es suficiente. La pena es no poder soñar, como a los 14 años, con ese príncipe azul que me salvará, me ayudará y hará que todo vuelva a ser tan sencillo como dejar la vida correr…

Para mi niña-ninfa de catorce años… Por si vuelve o aún existe.

(Esto es un regalo de una lectora. Muchas gracias, Y sin embargo...)

7 comentarios:

Y sin embargo dijo...

"Y uno se cree que las mató
el tiempo y la ausencia,
pero su tren
vendió boleto de ida y vuelta.
Son aquellas pequeñas cosas
que nos dejó un tiempo de rosas
en un rincón, en un papel
o en un cajón.
Como un ladrón, acechan
detrás de la puerta.
Te tienen tan a su merced
como a hojas muertas
que el viento arrastra allá o aquí
que te sonríen tristes y...
nos hacen que lloremos
cuando nadie nos ve"

http://www.youtube.com/watch?v=KZPCtHCpp94&feature=related

Querida Ninfa,

Aunque a veces me invade la nostalgia al escucharla, es una de mi favoritas.
Puede que Serrat se sintiera como tú cuando la escribió...

Un saludo desde el océano.

Y sin embargo dijo...

Me alegro que te haya gustado,
Biquiños.

Félix dijo...

...y preciosa canción. Hay quien sabe decir las cosas, y hay quien sabe vivirlas.

Miro tu sonrisa en la foto y sé que esa chica de 14 no ha desaparecido del todo. Como decías, que no cunda el pánico, todas las épocas tienen su emoción y lo que ocurre (las más de las veces) es que mientras las estamos viviendo no nos damos cuenta.

Lo contrario sería impertinencia.

Ninfasecreta dijo...

Y sin embargo... soy una fan de Serrat, a pesar de no tener un disco suyo... Curioso, verdad??

Gracias otra vez.

Bicos a ti tb

SexTypeThing dijo...

2 cosas:

Creo que un blogger no le debe nada a sus lectores... tal vez suena egoista, y yo mismo me veo envuelto algunas veces en esa necesidad de escribir, mas por el hecho de tener algo que ofrecer a mis lectores que por aquello que yo quisiera decir. Creo que a final de cuentas, escribimos pq queremos hacerlo, no porque exista alguna obligacion blogera.

Es lo que yo creo

2.- Ya lo dijo Felix alla arriba: Esa sonrisa nos dice que la ninfa de 14 anios se encuentra ahi todavia. solo que ahora tenemos que vivir y comportarnos como "adultos" pq el mundo asi nos lo exige. Creo que no es otra cosa mas que jugar a ser grandes.

Yo nunca habia visto esa cancion de Serrat desde ese punto de vista... es muy bueno!

besos

Y sin embargo dijo...

Pues nada Ninfa, nunca es tarde para empezar, así que ya sabes...

Bicos.

amigalejana dijo...

Ninfa!!!! feliz cumple!!! me ha llegado el aviso de netlog que yo misma me habia puesto ya que siempre olvido las fechas y aqui estoy, desde Cuba (he venido a trabajar) enviandote un fuerte abrazo y que viva la nostalgia! es hermoso tener esos momentos en donde uno se imbuye de un sentimiento que te cosquillea el estomago y tus pensamientos recuerdan las cosas que nadie te puede quitar.
Eso es tener una vida vivida!
besos miles, tu amiga lejana (C)