domingo, agosto 12, 2007

Hasta siempre, Familia

Aquí me encuentro, releyendo títulos, textos, sentimientos antiguos, pasados, omnipresentes y fugaces.

Ahora el final de toda una etapa es ya una realidad. Abandono la que fue mi casa durante los últimos tres años, me cargo mis niños a la espalda, tomo aire y vuelo en dirección a una nueva vida.

Repaso mis palabras. Reencuentro personajes que adornaron mi vida, la enriquecieron o sólo pasaron de puntillas. Alguno incluso podría considerarse sobrante. Todos han conformado un trocito de mí en los últimos años.

Me voy de verdad. Mis amigos/as me abrazan con lágrimas en los ojos porque saben que nos perdemos. Les miento, digo que volveré, que me verán mucho porque les quiero, porque me los llevaría conmigo pero no estoy en sus vidas y yo debo emprender la mía tan lejos y tan distinta de las suyas. Sin embargo, ya nada me ata aquí.

Mis hijos estarán a mi lado al fin, mi trabajo, mi nueva casa, mis nuevos amigos me esperan a muchos kilómetros. No tengo una casa a la que volver aquí. Sé que la distancia no hace el olvido pero... la memoria es efímera casi siempre.

Quisiera no perderos pero os perderé. Este paseo sin retorno me ha demostrado que pocos afectos resisten al tiempo y la distancia. Yo seguiré queriéndoos siempre porque los poquísimos que me conocéis de verdad sabéis que soy una sentimental, a ratos ñoña incluso, aunque lo disimulo con mi corrosivo sentido del humor. No puedo conservaros porque tenéis vuestras propias familias, vuestras propias vidas en las que, por mucho que os cueste reconocerlo _porque también me queréis con el alma_ yo no tengo lugar hace mucho. No os culpo. La vida, las circunstancias y hasta nuestras personalidades nos condujeron a caminos diferentes.

Le digo adiós a Ana, nueva mamá angustiada, hermana del alma, la de más mala leche. Tan lejos y tan cerca de mí. Tan de verdad siempre.

A mis Tatas, tan dulces, tan tiernas, mis hermanas de ultramar que me recogen cada Navidad dejando pálido al anuncio del Almendro.
A sus maridos, que me soportan por allí y sacan siempre una copita a su alcohólica, extravagante y excesivamente habladora amiga.

A "Tuni", grande, generosa, valiosa y desperdiciada. La única que estoy convencida que lo mejor que podría hacer por sí misma es venir conmigo. Pero no lo hará. Nadie está tan loco _o desesperado_ como yo.

A mi Ángel de la Guarda aunque éste me preocupa menos, le perdí hace tiempo en brazos de su amor, y sé que no sufrirá. Él es así, extremo y neutro, derrochador y cutre, valiente y cobarde, único en su especie. Con el trabajo que le he dado, es posible que lo mejor para él es que desaparezca. Lo malo es que le voy a dejar la casa vacía. ¡Qué le vamos a hacer! Todavía no me puedo permitir el lujo de regalar nada... Tendrás que conformarte con mi agradecimiento, mi cariño y mis ácidas críticas que, en el fondo, hasta puede que eches de menos.

A mi prima, que no es mía, que casi no la puedo ver pero la tengo dentro. Que me quiere y la quiero aunque no nos haya acompañado el tiempo de contacto en largos años aunque yo no necesito de esas extrañas mediciones para elegir a los míos. Tampoco tengo lugar en su vida, tiene otro orden, otras prioridades, otras inquietudes. Al menos en apariencia.

A personas que empecé a conocer demasiado tarde y hubiera sido maravilloso poder hacerlas parte de mi elenco de lujo. Como Agustín, tan sensible, con tanto talento, tan dulce y apasionado. Tan persona, tan hombre.

Al Señor Duque le perdí, si es que alguna vez le tuve, en dirección sur un par de días después de su cumpleaños y aún tiemblo leyendo lo que pude escribirle hace ya meses. Tan gran amigo, tan profundo cómplice, tan imposible como todos los milagros.

Ahí te dejo Galicia. Me quedan unos días para decir adiós, recoger mis bártulos y volar tal vez para siempre o tal vez no. Bien sé yo que nada hay seguro ni establecido más que la muerte. Me despido de mis galaicos conocidos, amigos y otras hierbas a las que probablemente no veré. Aprovechad para invitarme a una copa de champagne si estáis a tiempo y, si no es así, alzad un brindis silencioso algún día que os sintáis con deseos de celebrar.

Ya tengo un piso precioso que llenar de trastos, un cierto grado de estabilidad laboral y un destino. Me ha costado años, sangre, sudor y sólo yo sé cuántas lágrimas. Ha sido un camino lleno de espinas,largo, demoledor a veces.

Pero aquí estoy. Como siempre, dispuesta a comerme el mundo a bocados. Y si no, a comerme lo que sea que merezca la pena, que algo habrá. Ya se sabe, "que no me entere yo de que ese culito (el mío, que a mí me ha tocado siempre salvarlo) pasa hambre".

Pues eso mismo. Espero que todos los que amo os tropecéis de vez en cuando en mi camino. Ya sabéis, "De Madrid al cielo". Lugar de paso. Nunca penséis que es demasiado tarde para visitarme. Mi casa está siempre abierta a los míos y a todos los buenos que estén por venir.

Y, como de costumbre, con un ojo atrás, camino hacia adelante con expectación...

Esperando acertar.

5 comentarios:

Patri dijo...

Y seguro que has acertado, y que te espera una vida plena y llena que te mereces.

Besotes linda ya sabes que no te olvido.

ninfa secreta dijo...

Gracias guapa, ya estamos un poquitín más cerca...

Besos

José Antonio dijo...

Ostras, y de mí.
No, en serio, estoy muy orgulloso de ti, que te considero mi amiga, con tu permiso, porque sé que esa palabra, "amigo", debe usarse con muchísimo tacto.
Hay que tirar siempre para adelante. Para atrás, sólo para tomar impulso.
Enhorabuena. Te sigo.

Pocho dijo...

Me alegro de la renovación del contrato y de ese piso que has encontrado. Y de que te establezcas en Madrid con los niños.
Un besazo.

Anónimo dijo...

Enhorabuena por todo¡ Y, sobre todo, por el sabor fresco y limpio de esa nueva vida que comienzas. Mis mejores deseos Ninfa.
(Espero no dejes de escribir, si abres otro blog deja recado please..)
Maohi.