miércoles, febrero 10, 2010

Pequeñas grandes metas

De un tiempo a esta parte tengo la desagradable (y acertada) sensación de que aquí no me lee ni el Tato. Me lo tengo merecido, es verdad, he descuidado mi blog, la frecuencia y el tono pero, precisamente porque el tono no era todo lo elevado que debía, decidí ausentarme más.

Estoy mejor, francamente mejor. Los motivos pueden ser variados pero casi me da igual, no me preocupa ya el orígen de las cosas y el psicoanálisis siempre me ha parecido una pérdida de tiempo. Aquí de lo que se trata es de llevar la vida lo más aceptablemente posible y en mi ánimo está hacerlo. No estoy feliz como una perdiz pero eso no sería realista, me conformo con estar, que no es poco.

Me dedico a reparar en mis pequeños logros que se reducen a ilusionarme con la decoración de mi casa, después de mucho tiempo, a mirar satisfecha el acertadísimo cuadro que he elegido para mi cuarto y a intentar hacer las cuentas del mes sin desmayarme.

Sigo en la ruina, creo que es mi estado natural. No me he recuperado de los Reyes Magos, Papá Noel, las rebajas de ropa para los niños, los plazos de los uniformes y la lavadora y las deudas que aún estoy pagando de mi última heroica mudanza. Me queda una miseria para acabar el mes, a ver cómo logro evitar la debacle de la tarjeta de crédito. Por de pronto, no habrá rebajas para mamá. Necesito ropa pero no tengo un duro, así que ni crema facial -mis cremas son siempre muy caras, tengo que empezar a comprarlas en los mercadillos...- ni trapos nuevos para ir a trabajar ni matricularme en el gimnasio este mes tampoco porque a duras penas llegará para comer. Es la cuesta de febrero, hay que asumirlo y santas pascuas.

No miro hacia las grandes metas, ésas tan abstractas como imposibles: un gran amor, un gran trabajo, un gran sueldo, una gran alegría. Las grandes sensaciones escasean y reconozco que me pierdo media vida esperando a que lleguen. No renuncio al amor aunque me conformaría con un pequeño y duradero amor en lugar de una gran y destructiva pasión. Estoy siendo requetebuena, nada de aventuras de ninguna clase a la espera de un hombre de verdad que me aprecie de verdad. Si no aparece, pues mira, me encuentro a gusto sin dejar que ningún tipo que no me llegue a la suela de los zapatos me mancille. Suena fuerte pero es como acabas sintiéndote cuando estás con quien no debes. Y yo ya tengo una edad para seguir haciendo tonterías.

Me gustaría tener un trabajo más acorde con mi modo de ser, con una disciplina para mi indisciplinada mente, escribiendo como a mí me gusta o sin que me guste tanto pero en mi terreno, pero no lo tengo y sé que no es fácil que vuelva a tenerlo. Así que me conformo con tener un sueldo cada mes y merecérmelo. No es grande, también está asumido, ni siquiera es mucho, voy siempre con el agua al cuello pero es menos que nada y más en los tiempos que corren.

Ando por aquí dentro buscando a la Ninfa disfrutadora que fui. Sé que sigue ahí pero es un hecho que se ha retraído mucho, me la han maltratado mucho. Es una lástima, es un espíritu puro y lo ha pagado caro. Por eso me ocupo yo ahora de sus asuntos y de guardar la llave de su jaula. Es por su bien, éste mundo no está hecho para ella, yo estoy más curtida. Me gusta más ella cuando se suelta, es tan alegre, tan vital, tan tierna... pero su autenticidad la hace frágil y muy vulnerable. La obligo a esconderse, como siempre. Cuando ha salido ha vuelto con todo su polvo mágico ensuciado por la vida real. Se lo he dicho: debe aprender.

Aún así su capacidad de disfrutar no debería perderse. Sigue ahí, me consta, pero tengo la sensación que ni a saborear las cosas se atreve. No la culpo pero tengo que trabajar en que vuelva en sí. Al menos en ese aspecto.

Ya me he puesto introspectiva, mecachis... Que no, que no quiero repetirme, ni contarme ni estudiarme. Ya me conozco perfectamente, sólo pretendo ser consciente de la vida que vivo, sin más pretensiones aunque no es fácil para alguien que ha sido tan ambicioso. La realidad se impone, sin embargo. Como dice mi prima, hay que rebajar las expectativas emocionales. Lo intentaré.

Aunque es una pena.

7 comentarios:

Fran dijo...

Claro que se te lee chica. Lo que pasa es que debe haber crisis de comentarios. Em mi "casa" curiosamente me ha crecido el número de seguidores al mismo tiempo que ha descendido el número de comentarios.
Pero al grano, el anterior no me dio tiempo a comentar. Yo también tengo ese rollo con el centro de la cama. Siempre duermo en un rinconcito y aunque he intentado ponerme en el centro, no me hayo y acabo en el rinconcito otra vez. Debe ser algo psicológico. Como si el subconsciente no quisiera admitir que al otro lado de la cama no va a haber nadie. Como si no se quisiera perder la esperanza que conscientemente si vamos perdiendo.
En cuanto a esta entrada. Yo también estaba por la labor de, digamos, bajar el listón pero no me funciona. Puedo engañar a cualquiera salvo a mi mismo. Un abrazo, que ahora hace frio.

Félix dijo...

Bella ninfa, (suspiro) las mejores cosas de la vida son siempre pequeñas. Los pequeños logros suman grandes montones.

Decorar tu casa no es poca cosa. Es como maquillarte. Parece rutina pero te ayuda a sentirte mejor. ¿No es cierto?

Recuerda que las ninfas son seres mágicos. Nunca van a encontrar en esta vida lo que realmente buscan, sencillamente porque la vida no está a la altura de lo que ellas son.

Te envío un beso y el deseo de que se te levante ese ánimo. ¿Cómo? Ay, si lo supiera..... ¿Y si empiezas por colgar los cuadros más altos? A lo mejor se te elevan las metas.

ninfasecreta dijo...

Fran, qué bien me entiendes, quillo... Un besazo!

Queridísimo y añoradísimo Félix!!! Ya no sé si me lees y, encima, no puedo leerte. ¡Cómo te he echado de menos!

Sé que la vida se compone de pequeñas cosas, por eso me concentro en ellas. Sí, es muy parecido al maquillaje, cierto.


Entre las grandes cosas tengo pendiente conocer a mi escritor favorito aún cuando vives muuy lejos. Si decides hacer el Xacobeo (mira que luego no se curan todos tus pecados hasta dentro de ONCE años..) aquí tienes tu casa.

Tienes razón, las ninfas no pueden encontrar lo que buscan en este mundo, cada día me parece más verdad. Tal vez deba retomar mi espacio natural, un poco lejos, un poco fuera... Es precioso lo que has dicho aunque no sea yo tan Ninfa, seguramente.

Ya he colgado todos los cuadros, tengo que buscar otra minimeta

Un beso enorme. Y escribe, aunque sean mails (me encanta saber de ti, lo sabes)

Crika dijo...

ya sabes por qué no comento, ni leo, ni publico apenas...pero sigo aquí, también lo sabes
Un beso lejano-cercano

Emma dijo...

Hola Ninfa, te leo poco, es cierto, el mismo poco que a todos los demás ^^
Cada uno tenemos nuestro sitio, supongo que las ninfas también, y es bueno reconocerlo.

Te percibo serena ;)

Serrat es mi cantautor preferido y esta canción es especial para mí, hace tiempo hice un montaje con fotos de mis hijos, mis pequeños grandes tesoros ^^ (lo tengo en la sidebar del blog, por si lo quieres ver)

Un besazo!

sim dijo...

bueno pues yo hoy por primera vez te lei :) me encanto el titulo de tu blog "cordura sólo para locos"

La fotógrafa... dijo...

Pues yo sigo leyendo y no me canso...