lunes, junio 11, 2012

He visto la Aurora Boreal

He visto la aurora boreal. He visto el sol de medianoche. He estado en un lugar remoto y maravilloso donde mis hijos y yo fuimos acogidos por una familia maravillosa, generosa y desinteresada que lo tenía todo y lo compartía más.

He disfrutado de un hermoso hogar cálido, de paredes de cristal donde la luz natural era escasa pero la espiritual permanecía omnipresente. Donde todas las personas compartían lo poco o mucho que tuviesen y todas las razas se mezclaban en un oasis lejano, muy cerca del lugar más alejado de este espacio del mundo que conozco, lleno de problemas, de rescates que suenan a secuestro, de crisis que retumban como fosas comunes de la vida que la gente de a pie hemos conocido.

Había una voz dulce que me susurraba: "No sabes lo que daría por poder hacer que te quedases". Era una mujer, el alma de la casa que sabía que yo no quería irme, era plenamente feliz en aquel entorno de serenidad, de calma, de bienestar.

Me vi en una playa nocturna donde le mostré a mis hijos un sol de medianoche amarillo y rojo embelesante y una gran luna al mismo tiempo. Una visión irrepetible, mientras gente de todos los colores y culturas hacía un mercadillo solidario y no intercambiaba dinero, sólo cosas necesarias y calidez a raudales. No había mucha luz, sí naturaleza, grandes abetos, nieve y páramos, todo en diferentes planos. Yo pensaba que no querría vivir sin luz pero entreví los colores del cielo (verde, naranja, azul...), ese sueño irrealizable de ver la aurora boreal. Cierro mis ojos y puedo percibir la emoción, puedo regresar... No deseaba retornar.

Estoy convencida de que en aquel universo paralelo, al que, al parecer, para volver a donde quiera que procediese debía dar tres vueltas al mundo en avión, un avión cuyos billetes de vuelta no tenía dinero para pagar, sería inmensamente feliz, tal era la paz y la plenitud. Tan lejos de la miseria de los bancos ladrones, los gobiernos mentirosos. Un sueño donde volver a empezar lejos de todo y de todos. Un mundo nuevo lleno de colores preciosos. Ese mundo nuevo donde no podemos entrar pero que, estoy segura, debe existir.

Hubiera deseado no despertarme. Tengo serias dudas de qué parte de la vida es la auténtica y cuál es la onírica. La sensación de belleza, de saber lo que quería, de haber hallado mi entorno físico y personal perfecto era completamente real cuando me desperté. Descubrí lo que de verdad me hace feliz en mi mente inconsciente, ésa que es sabia y pasa tanto tiempo oculta por nuestra mediocre consciencia.

Y ha sido tan hermoso... Que quiero regresar al reino de los sueños para disfrutar de mis deseos más que de futuros reales.

He visto la aurora boreal. He visto el sol de medianoche...



8 comentarios:

lujan dijo...

UN PRECIOSO RELATO MUY DIGNO DE TI PERO DISTINTO A TODO LO QUE ESCRIBIAS AL FINAL SE TU MEDITADA DESAPARICION,PARECE UNO DE ESOS "CORTOS" DE AUTOR CON LOS QUE POCAS VECES TIENES LA SUERTE DE ENCONTRARTE EN LA TELE Y DONDE NO HAY LIMITE MARCADO ENTRE FANTASIA Y REALIDAD.¿Hay algo de verdad en que fue un sueño volcado al papel o es pura inspiracion de tu efervecente cabecita?Como sea te ha salido redondito y sobre todo diferente-BUENAS NOCHES-

ninfasecreta dijo...

Gracias guapa. Es distinto precisamente porque, como tú dices, mi desaparición fue muy meditada y no podía seguir escribiendo más de aquel modo, igual que no podía seguir sintiendo más así.

Es sueño volcado al papel y, el modo de escribirlo, inspiración de mi efervescente cabecita, como tú dices. Me alegro de que te guste. Sentí belleza al despertar, después de tanto tiempo... que tenía que contarlo.
Gracias por apreciarlo. Un beso.

Félix Amador-Gálvez dijo...

Mi ninfa, sabes que no puedes huir de ti misma. No lo vuelvas a hacer.

Sobre lo demás no te voy a dar consejos, no tengo madera, pero te envío un beso enorme por ver si te arranco una sonrisa.

ninfasecreta dijo...

Tienes razón... Y sí, no puedo huir de mí, no lo volveré a hacer.

Gracias por seguir ahí. Tú siempre me arrancas una sonrisa. Un beso más enorme todavía

Enrique Castro dijo...

Buen relato.

Eres una artista de las emociones.

Soy parco en palabras, pero es que yo soy uno de esos que le gustan aquello de "lo bueno si breve..." pues eso.

Felicidades sinceras.

Miguel Alonso dijo...

Lo cierto es que no tenia pensado volver a escribir ningún comentario, ni tan siquiera con la alegría de tu vuelta, supe contenerme pues prefiero seguirte desde la oscuridad que me proporciona este mundo virtual. Sin embargo, con esta lectura me has vuelro a ganar... resulta increible como consigues mezclar la realidad con la ilusión (no la ficción)como me has transportado a un mundo que si se antoja irreal es por la cobardía y el egoismo de todos nosotros. Has alejado momentaneamente de mi mente esa dichosa y maligna crisis a la que he anulado con una sonrisa final llena de sueños y de deseos. Ninfa, gracias por volver, pero, sobre todo, manten tu esencia y piensa que ese positivismo que transmites a través de este mundo ayuda a demasiada gente.
Un amigo!!!

ninfasecreta dijo...

Gracias Enrique, viniendo de ti, es todo un cumplido. Las emociones vienen a mí, yo sólo las transmito. No es mi mérito, es de ellas.

ninfasecreta dijo...

Querido Miguel, muchas gracias por salir de la oscuridad. Cada vez que salís de ella para decirme lo que sea, bueno o malo, encendéis el candil para que da luz a mis letras.

Es estremecedor para mí leer que soy positiva. No lo soy en realidad, estoy aprendiendo, pero nunca lo he sido. O lo fui y me perdí. Parte de esa salvación es este retorno y tú eres una de las personas que me ha empujado a volver.

Así que no desaparezcas, por favor.

Un beso