sábado, junio 07, 2008

Dios juega a los dados

Decía Marisol que la vida es una tómbola. Yo creo que es un campo de tiro. Un complicado terreno de batalla en el que, en lugar de trincheras, hay abismos para caídas libres.

Es más que probable que tenga que dar un nuevo salto al vacío. Barajo todos los pros y los contras y me quedo sin respuesta. Una vez más, he de hacer lo que debo, no lo que quiero y sin saber siquiera si acierto. Tengo que decidir entre dar otra vuelta de campana _una vez más_ a lo que más detesto trastocar: la estabilidad de mis hijos.

Puede ser que dar marcha atrás me sirva para coger impulso o sólo para retrasar la caída. Que dé la vuelta para encontrar mi lugar o que descubra que no existe y tenga que seguir peleando con ese desagradecido ente llamado destino, que se empeña en ponerme a prueba una y mil veces.

Tengo la cabeza como un bombo. Pienso y pienso sin parar. Me desgasto en ejercicios inútiles imaginando futuros posibles, alternativas inexistentes, milagros de última hora. Tal vez estoy equivocada y debería estar agradecida. Sin embargo, sólo estoy hecha un lío. Las lágrimas de mis hijos duelen más que las propias, escuecen como sal en las heridas. Y nunca sabré si lo mejor para ellos es la decisión que voy a tomar, sea ésta la que sea.

Con el corazón, me quedo al abrigo de Madrid _esa ciudad que me conquistó desde el primer día_ con las risas de los niños que juegan solos, seguros y libres en el jardín de la urbanización en que vivimos, con su mundo _tan parecido al de nuestra infancia_ rodeados de otros pequeños, con su piscina para disfrutar con ellos, con ese clima más amable para salir a ver el sol.

Con la obligación, tal vez regrese a Galicia, mi casa. Allí están mis amigos (todos ellos felizmente casados y con hijos, con vidas tan distintas a la mía), tal vez un tiempo de desahogo económico, la humedad, el cielo gris. Muchas horas de encierro en casa para los peques, una educación inferior, “sin vecinos” como dicen ellos y su padre, de nuevo también, lejos otra vez, ahora que se había trasladado a vivir en Toledo. Ellos recuperaban a su padre y yo mi vida personal. Ahora perdemos los tres.

Y todo ello sin saber si habré de desmontar mi mundo (y el de los niños) una tercera o cuarta vez. Sin saber si hago lo mejor. Sin saber nada.

Dicen que el que no se arriesga no gana. Yo no sé si se gana o no. Vivo en el riesgo permanente. Siempre caminando sobre el alambre de esa cosa extraña, compleja y, tantas veces, desagradecida que es esta existencia.

Que Dios, si existe, me ayude a hacer lo mejor. Y si no existe, que el azar se ponga de mi parte.

Aunque sólo sea para variar.

8 comentarios:

Pepe dijo...

Cómo me gustaría encontrar las palabras adecuadas en una ocasión como esta.

Intentar animarte, me parece inútil, porque aunque una palmadita en el hombro le gusta a casi todo el mundo, quisiera ofrecerte algo más.

Hace muy pocos días, alguien a quien respeto mucho, en relación a una dificultad por la que estoy pasando, me dijo que si te encuentras ua piedra en el camino, la apartes si puedes, y si es demasiado grande, la rodees, pero que nunca un obstáculo te impida seguir el camino.

Sé que tantos obstáculos agotan, pero hace tiempo que sé que eres una corredora de fondo nata.

Confío en ti. Adelante. Y sabes que aunque a ocho mil kilómetros de distancia, estoy contigo.

Un beso.

Yedra y Yago dijo...

Ninfa; piensa que la decisión que tomes, sea la que sea, es la mejor, y pa´lante, sin dudas. Si te equivocas, ya enderezarás, y seguro que ha sido por algo. Hagas lo que hagas piensas que es lo acertado para tus hijos y para ti.
Un besito, y me ha encantado tu blog, te visitaré más a menudo.
Gracias pr tu visita a nuestra casa.
Yedra

angelos dijo...

Desengañate. Cada mañana, cuando nos levantamos, los dados vuelan alto. Por muy placida, tranquila o comoda que sea nuestra vida los dados estan ahi, siempre, cada dia.
Normalmente no somos conscientes de ello salvo en tiempos de cambio.

Que el azar -o Dios- te sea propicio.

Besos

Félix dijo...

Como dice Pepe, intentar animarte no serviría de nada. Tienes que confiar en ti misma.

Yo, particularmente, por mis hijas sacrificaría lo que fuera (estabilidad emocional, financiera) pero también te digo que los milagros existen. No hacen plas y aparecen, sino que hay que trabajárselos. ¿Por qué no canalizas tus energías hacia otra cosa? Tienes una formación. Busca una oportunidad en lo tuyo. Por intentarlo no pierdes nada más que el tiempo. COmienza sin esperanza y a lo mejor terminas con un premio. Además, te mantendrá la cabeza en otra cosa.

Un beso.

Sigo diciendo que lo de tu ex en Toledo es una putada.

Ninfasecreta dijo...

Gracias a todos. Ojalá tuviese una bola de cristal pero... nada tengo, como de costumbre.

Félix, yo tb lo sacrificaría todo por ellos pero y si me equivoco? Si les dejo sin lo esencial tratando de darles lo mejor para ellos?

No entiendo muy bien tu mensaje. A qué te refieres? A seguir buscando aquí?

Y sí, lo de Toledo es una gran putada...

Besos a todos

Félix dijo...

Hola otra vez, guapa.

Me refería a buscar una mejora de trabajo, un puesto en lo tuyo o algo así que haga que merezca la pena económicamente quedarse en Madrid y que, al mismo tiempo, te levante el ánimo.

Lo siento, soy muy malo ayudando y peor dando consejos.

Besos.

Sol dijo...

pero al final te vas o te quedas? vas a tener que llamarte la "ninfa voladora".. si es que vivimos en un mundo en el que hay de todo menos estabilidad, hoy estás aquí, mañana allí, pasado allá... volveremos a ser nómadas, ya verás.

Crika dijo...

Ya te dije lo que pensaba: es una decisión difícil, pero intentando ser objetiva y viendo el mercado laboral como se está poniendo, yo me quedaría en Madrid, por si el otro trabajo fallara (¿podrías volver, de nuevo, a Madrid?)
Espero que aciertes, pero sobre todo, tomes la decisión que tomes, como te están diciendo los demás, tómala con seguridad y se consecuente con ella, porque si la tomas indecisa puede que no sea la correcta.
Un besote